Dupla demoledora; Leiva habla sobre el corrido: La mordida del gran Pitbull Cruz
Leiva agradeció al campeón mexicano por hacerlo parte de su familia y darle la oportunidad de grabar un corrido dedicado a sus glorias dentro y fuera de los encordados

Para ser campeón del mundo hay que tener hambre. Jamás se ha puesto en duda, aunque mantener el temple, ser paciente, aprender del silencio y morder cuando el adversario baja la guardia también son virtudes que a cualquier pugilista llevan a la gloria. Así lo hizo Isaac Pitbull Cruz y ahora es campeón superligero de la Asociación Mundial de Boxeo.
Aquella noche que le apagó la sonrisa al hablador del Rolly Romero, el originario de la Magdalena Contreras salió a los encordados de la T-Mobile Arena, en Las Vegas, Nevada, acompañado del cantautor Leiva, quien hizo los honores de llevarlo hasta los límites del ring tocando la guitarra e interpretando el corrido La mordida del gran Pitbull Cruz, ya disponible en streaming.
Llevaba tiempo siguiéndole la pista por un amigo en común. Desde pequeño me gusta el boxeo y tendría que ser ciego para no ver que Isaac tiene todo lo que necesita para ser un campeón. Aún no lo era, pero tenía pinta. Más allá de sus éxitos, lo que me movió para hacer la canción fue verlo entrenar, presenciar los códigos familiares, en el equipo su ADN de barrio y la humildad con la que me abrió su casa”, compartió Leiva en entrevista con Excélsior.
Aquella pelea contra Gervonta Davis, en 2021, le confirmó al madrileño que nuestro chico nació para ser un héroe del pueblo, pero las raíces del capitalino lo convencieron mucho más de estar ante el nacimiento de una figura histórica: su abuelo y padre son de tradición del box y el ambiente dentro del gimnasio Perros Demoledores huele a gloria.
Para mí, cumplía con las condiciones que necesitaba un gran corrido”, apuntó el cantautor. Llamó a El David Aguilar para unirlo al proyecto, un hombre que conoce mucho más el género, la estructura y el sentimiento.

Sin embargo, Leiva aportó una narración digna de un verdadero corrido, expresión cultural que compartió las hazañas de los caudillos de los ejércitos revolucionarios. La mordida del gran Pitbull Cruz volvió a las raíces y erradicó, al menos por un momento, la etiqueta de ser un género dedicado a relatar las peligrosas vivencias del crimen organizado, justo como lo hace el movimiento bélico.
Isaac Cruz estuvo presente de forma remota en la plática. Aparentemente se alistaba para entrenar y prepararse para su pelea ante José El Rayo Valenzuela, el primer contendiente ante el que defenderá su título el próximo 3 de agosto. A sus 26 años, tener una canción gloriosa como la que le han compuesto es igual de motivante que poner a tambalear al oponente en el ring. Él respondió.
Ha sido trabajo y sacrificio, porque nada nos han regalado y Leiva ha sido testigo claro de cómo hemos picado piedra”, aseguró, “después de esa noche, lo más emocionante es escuchar a mi hijo el grande cantarla. Se sabe la letra completa, y como siempre lo tengo cerca me dice ‘Papá, pon La mordida...’. Ahora, creo que mi reto es que lo coree la gente en la próxima pelea”, compartió el campeón.
¿Será la canción con la que saldrás el resto de tus peleas?, se le cuestionó. “Sí, todas las canciones que nos gustan las usamos, pero ésta es la más especial, porque de niño sí pensaba en ser campeón del mundo, viajar a otros lugares, pelear con los grandes nombres, pero esto es parte de las sorpresas”, agregó.
TE RECOMENDAMOS: ‘Pitbull’ Cruz le da duro a Ryan García: ‘le tiramos reto y no quiere’
Al escuchar la anécdota de los hijos, Leiva sonrió, porque en su intención de glorificar a un ser humano tocó el corazón de un niño que, como su padre, tiene sus propios sueños. Volvió a tomar la palabra para compartir que el ejercicio, en un principio, le parecía intrusivo por dos cosas: su folclor no es el corrido mexicano y se agregó a la vida familiar de Isaac.
Joaquín Sabina le mostró la valía de los corridos de José Alfredo Jiménez hace muchos años y, en sus encuentros, hablaron de grabar uno. Pero no encontraron quién era digno y mucho menos quién le abriría las puertas con toda la confianza del mundo, porque no sólo llegó a los entrenamientos, hizo el viaje, estuvo en el pesaje, el controversial careo con el Rolly Romero, el vendaje y el ritual previo a salir a morder al rival.
Ese día de la pelea desayuné con él y toda la familia. Le preguntaba cómo se sentía, qué comió, si durmió y él me respondió algo que me gustó: ‘¿Sabes por qué estoy tranquilo? Porque hice mi trabajo y sólo tengo que salir a hacer lo mío’”, narró el cantante.
Y así fue, Romero ladró mucho más de lo que cerró sus fauces. El collar de perrito chihuahua con el que intentó mofarse del Pitbull terminó siendo un recordatorio de que es mejor cerrar la boca antes de que el verdadero can ataque sin piedad. A los 56 segundos del octavo asalto llegó el nocaut técnico y, con él, “fui parte de una historia que jamás podré olvidar”, añadió Leiva.
Pitbull sólo tuvo palabras de agradecimiento para su amigo que lo encaminó ese día a su cita con el cinturón de los superligeros.
Confié en alguien que no había sido parte (de nosotros desde hace años), pero siendo una figura musical de talla mundial le agradezco que se haya fijado en mí y me haya apoyado, en regalarnos una canción muy bonita sin saber nada de nosotros. Es noble, lo quiero y le debo mucho”, añadió el pugilista.

Leiva confirmó que Sabina fue de las primeras personas que escuchó una de las primeras versiones de La mordida del gran Pitbull Cruz, porque también es un fanático de los peleadores enguantados, sólo hace falta recordar la portada del disco Dímelo en la calle (2002).
En cuanto la compuse, la misma versión que le mandé vía telefónica a Isaac, la envié a Joaquín, sólo que por medio de Jimena (Coronado, su esposa), porque él no tiene celular. Sabina me dijo que quería escucharla antes de que el mariachi la grabara y le encantó. Ahora sólo espero que mi próxima visita a México pueda tocarla junto a David y dedicarla al Pitbull y su pueblo”, dijo Leiva.
Habrá que agregar La mordida del gran Pitbull Cruz al archivo histórico que habla de las grandes leyendas pugilísticas del país, para que recuerden en el futuro que este país siempre ha sido semillero de campeones, como Ricardo Garibay lo hizo en 1978 con sus crónicas de Las glorias del gran Púas y J.C. Chávez, el documental de Diego Luna sobre el César del boxeo nacional.
Y, antes de despedirse, Leiva definió a Isaac en una frase: “El Pitbull guarda silencio hasta que llega su turno y mata todas las palabras”. Otra sonrisa regalada al de Magdalena Contreras.
cva