Los mutantes de 'X-Men', en busca de salvación
Mañana llega a la pantalla grande la séptima entrega de la franquicia y la más ambiciosa hasta ahora
NUEVA YORK, 21 de mayo.– Las licencias creativas de los cómics suponen un sinfín de posibilidades en el celuloide. Sin ataduras a la lógica narrativa, el universo de los superhéroes representa un crisol de oportunidades que hay que atacar. El argumento, además de enriquecer las oportunidades a futuro, funciona como borrón y cuenta nueva. Todo puede pasar y X-Men: Días del futuro pasado es el mejor ejemplo de ello.
La cinta, séptima entrega en la franquicia de los mutantes que arrancó en 2000 con su primera película, marca la pauta para un amplio panorama que, hasta ahora, no da muestras de agotarse.
En el filme, para el que Bryan Singer volvió a la dirección, se entrecruzan los caminos de los mutantes, los del futuro y los del pasado. Por los estelares aparece Wolverine (Hugh Jackman) al frente de la caballería integrada por Charles Xavier (Patrick Stewart), Magneto (Ian McKellen), Iceman (Shawn Ashmore) y Tormenta (Halle Berry), entre otros. Entre los noveles destaca la presencia de Charles Xavier (James McAvoy), Magneto (Michael Fassbender), Mystique (Jennifer Lawrence) y Bestia (Nicholas Hoult). Los personajes, unificados luego de la primera trilogía y de X-Men: First Class, deberán aprender a actuar juntos, aunque distantes en el tiempo, en pos del mismo objetivo.
La historia, basada en el cómic de Chris Claremont de 1981, presenta un probable futuro en el que los mutantes están amenazados. Sin defensa alguna, los pocos sobrevivientes saben que su única salvación reside en el pasado, en la toma de decisiones diferentes que los lleven a un mejor presente. Wolverine es el encargado de viajar en el tiempo para convencer a unos jóvenes Charles Xavier y Magneto de cambiar el rumbo de la historia y así ofrecer una posibilidad de subsistencia a la raza mutante.
El guión de Simon Kinberg giró en torno a la posibilidad de viajar en el tiempo, algo que sólo los mutantes pueden hacer hasta ahora, para regresar sobre sus propios pasos.
El principal objetivo era que cada personaje tuviera un peso específico en la historia. Wolverine va a la cabeza, pero nada de lo que hace se podría entender sin la ayuda, en el pasado y en el futuro, del resto de los X-Men”, dijo Kinberg, quien también funge como productor de la cinta.
Desde la perspectiva de Kinberg, la historia, pese a ser conocida por los amantes del noveno arte, funciona incluso para el público que sólo ha seguido el desarrollo de los X-Men en el cine.
Tratamos de marcar una diferencia aunque sin alejarnos de lo que hemos aprendido del universo Marvel. En cine podemos tener algunas licencias que a los puristas podrían no gustar, pero es algo que nos ha funcionado muy bien. Tras esta película, en particular, tenemos la posibilidad de comenzar de nuevo y eso es muy emocionante. Tenemos a todos de vuelta así que nos quedan muchos caminos para explorar en el futuro”, agregó Kinberg.
El ensamble histriónico que tomó parte en el filme, incluso tuvo participación de Famke Janssen (Jean Grey) y James Marsden (Cíclope), supuso el reto más grande para los productores, como lo explicó Lauren Shuler-Donner.
La parte más complicada de esta película tuvo que ver con los tiempos. Teníamos que filmar a un ritmo que nos permitiera aprovechar la presencia de los actores. A veces parecía imposible organizar las agendas porque cada uno se mantuvo con sus proyectos paralelos aunque siempre con el compromiso de cumplir con su parte. Al final creo que logramos un trabajo de máxima calidad que estoy segura que los fans van a disfrutar, especialmente los de México que siempre han sido de los que más apoyo han dado a todas estas películas”, comentó Shuler-Donner.
Jackman, el alma de la saga
En el mismo sentido se pronunció Hugh Jackman, considerado por muchos como el alma de la franquicia, quien aseguró que esta nueva entrega le permitió dar un paso más para entender todo el mundo de los mutantes.
Estoy en medio del pasado y del futuro y es increíble porque pude ver cómo cambian mis compañeros y puedo, en parte, sentirme responsable por haberlos ayudado a tomar ciertas decisiones”, dijo el australiano.
El villano de la cinta lo encarna Peter Dinklage, quien da vida al doctor Bolivar Trask, un científico y empresario que quiere acabar con la amenaza mutante con la construcción de los centinelas, robots diseñados para perseguir y neutralizar a los mutantes. El suyo, dijo el actor, es un villano poco recurrente en el cine de ciencia ficción y fantasía pues contrario a muchos estereotipos sus acciones no tienen que ver con la maldad per se.
“Trask piensa que sus decisiones realmente están ayudando a la humanidad, dándoles una oportunidad para defenderse de lo desconocido y así lograr que todos trabajen juntos.
Tiene algunas capas oscuras, pero no es el malo de la película”, comentó Dinklage.
Además, mencionó sentirse emocionado por ser parte de un filme de tanto presupuesto.
No podía decir que no. Quería saber qué se siente trabajar en una película casi independiente, con un presupuesto limitadísimo”, bromeó Dinklage, sobre la película que se calcula tuvo un costo cercano a los 250 millones de dólares.
Para Jennifer Lawrence, una de las estrellas de moda en Hollywood, volver a la piel azul de Mystique también fue emocionante.
Es increíble regresar con estos amigos con quienes trabajé antes y con los que sólo conocía por las otras películas. Me siento muy afortunada por todo esto y por lo que puede pasar en el futuro”, dijo la actriz.
El futuro del que habla tiene que ver con X-Men: Apocalipsis, el nuevo proyecto que tendrá de vuelta a Bryan Singer en la dirección y que se pretende estrenar en 2016.
Después de Apocalipsis tenemos muchos planes. No sé si lo haremos con el elenco del futuro o con los del pasado. Quizá con ambos de nueva cuenta. Es lo interesante de Marvel, no existen límites y eso, como productores, es increíble”, concluyó Lauren Shuler-Donner, la productora.
hch