Revelan el origen del humanista español Antonio de Nebrija

El ensayista español Diego Moldes concluye que el autor de la primera Gramática castellana era judeoconverso

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Foto: Especial

El humanista español Antonio de Nebrija (1444-1522), el autor de la Gramática castellana, la primera de una lengua moderna europea, publicada el 18 de agosto de 1492, era de origen judeoconverso y lo ocultó “debido al antisemitismo feroz y creciente, al racismo y la persecución en contra de judíos y árabes, que privaban en esa época en la península ibérica”, afirma Diego Moldes.

En entrevista con Excélsior, el escritor y narrador español comenta que llegó a esta conclusión tras cinco años de recabar pesquisas, “como si fuera un detective que va investigando un misterio”, del entorno familiar y social en que vivió el miembro del Real Colegio de España de Bolonia, pues “casi no hay documentación del siglo XV”.

Moldes desarrolla estas conclusiones en su libro más reciente, Antonio de Nebrija y su origen judeoconverso (Gedisa), con prólogo de Juan Gil, que promovió en México en la pasada Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

Los padres de Nebrija eran pequeños terratenientes, cultivaban la tierra, tenían un molino. En la Castilla de la época, Aragón, Portugal, Navarra, la inmensa mayoría de las personas eran analfabetas, excepto los judíos, que se definen como ‘el pueblo del libro’.

Ahí deduje que si un niño del sur de Sevilla sabe leer latín, griego y hebreo, y se va a estudiar a la Universidad de Salamanca a los 13 años, pues tenía que haber crecido en un entorno ilustrado”, explica sobre el autor del primer Diccionario latino-español (1492) y del Vocabulario español-latino (1494).

El doctor en Ciencias de la Información agrega que además hizo los estudios demográficos sobre la población del sitio en que nació Nebrija, donde residían muchos judíos, y su estrecha relación con la imprenta, que prácticamente acababa de inventar el alemán Johannes Gutenberg.

La primera imprenta es introducida por conversos a Segovia en 1472. Nebrija tenía que ser de origen judío. ¿Por qué el padre de la lingüística española ocultó sus orígenes?”, se cuestiona Moldes. “Por la persecución en contra de las minorías étnicas. En la península ibérica, entre 1391 y 1492, se dio la expulsión de judíos y moros.

De hecho, la Inquisición se creó contra los conversos, los llamados marranos, para perseguirlos. Los árabes y los judíos tenían una mejor preparación y ganaban los mejores empleos. Los cristianos viejos no los veían con buenos ojos. Por eso ocultaban sus orígenes”, detalla.

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El también ensayista y poeta admite que “la idea no es probar que Nebrija era judeoconverso, sino que es prácticamente imposible probar que no lo era”.

Además de filólogo de la lengua castellana y las lenguas clásicas, Nebrija fue historiador, pedagogo, gramático, traductor, catedrático, lingüista, lexicógrafo, impresor, editor (de obras propias y ajenas), cronista real, escritor y poeta.

Fue el gran revolucionario, el introductor del humanismo italiano en la península ibérica, incluido Portugal y, por tanto, luego en el Nuevo Mundo. Escribe un tratado, un manual para educar a los niños, no destinado a los profesores, sino a los padres. Eso es la pedagogía moderna, la pedagogía actual”, indica.

Nebrija vivió la revolución de la imprenta, el mayor invento desde el alfabeto, que transformó a la humanidad, que nos sacó de la Edad Media y nos metió en la modernidad. Ahora estamos viviendo un momento muy similar con la digitalización de la vida humana y la robotización”, añade.

En ese cambio, tenemos que volver al humanismo; es decir, poner al hombre y a la mujer en el centro y trabajar con la tecnología a favor del ser humano, no al revés. Por eso son importantes las figuras como Nebrija, que canalizaron el humanismo que nos llevó a la modernidad con criterios científicos y académicos”, destaca.

Confiesa que la Gramática castellana de Nebrija “fue un fracaso en vida. Se reimprimió hasta el siglo XVIII. Pero su legado sirvió de modelo para la elaboración de las primeras gramáticas y vocabularios en lenguas autóctonas  en Hispanoamérica y Filipinas.

Fue vital para la preservación de las lenguas indígenas, que eran ágrafas, y, gracias a los diccionarios nebricenses, han pervivido”, concluye.

 

cva