Pascal Quignard: ‘la guerra, siempre la guerra’

El escritor y músico francés, quien reflexionó sobre literatura y arte, presentará su novela más reciente y un performance

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Pascal Quignard

GUADALAJARA.- Literatura, arte, música, amor, muerte, guerra. El escritor francés Pascal Quignard (1948) abordó ayer con voz suave los grandes temas que atraviesan su obra y sus metáforas sobre felinos y la Torre de Babel conquistaron al público del Paraninfo de la Universidad de Guadalajara, que al final de su discurso se puso de pie y aplaudió durante varios minutos.

Delgado, canoso, amable, vestido de negro, el narrador y músico participó en la Cátedra Latinoamericana Julio Cortázar, en la que dio lectura a El muro de Babel, su discurso de recepción del Premio Formentor de las Letras 2023.

La guerra, siempre la guerra; estamos sordos y ciegos”, comentó el filósofo antes de su lectura al evocar El amor, el mar (Sexto Piso), su novela más personal y ambiciosa, entre otros títulos.

Para mí, el libro es un ejercicio espiritual que está señalando una manera de vivir a la vez salvaje y libresca, que está en ebullición en mí desde hace 50 años”, afirmó.

El arte no se dirige a nadie. Tan sin destinatario como las cornamentas enmarañadas y magníficas que lucen en sus cabezas los ciervos en el bosque”, dijo al entrar ya a su discurso.

El apasionado de las lenguas y las literaturas antiguas fue presentado por Basilio Baltasar, el presidente del jurado que reconoció “la maestría con que ha rescatado la genealogía del pensamiento literario”.

Narró cómo los descendientes de Noé construyeron una torre alta, y la historia de amor de Píramo y Tisbe, dos jóvenes que se comunicaban a través de las grietas del muro de la torre y, al final, encontraron la muerte.

Ovidio, en el libro cuarto de sus Metamorfosis, cuando evoca Babel, refiere que una delgada grieta se había abierto en la muralla. A través de esta grieta, una muchacha y un joven se dirigían palabras de amor… Un muro separa al hombre de la mujer”, detalló.

Ovidio contó que los amantes quedaron de verse junto a un manantial. Ella llegó primero y la sorprendió una leona que iba a beber agua y la hirió de un zarpazo, pero alcanzó a huir. Él llegó unos instantes después y, al ver el velo con sangre de su amada, pensó que había muerto y se suicidó. Al regresar Tisbe, encuentra muerto a Píramo y también se mata.

Siempre hay un felino merodeando cerca de nuestro manantial, que acompaña a nuestra especie, que habita en nuestras moradas”, agregó el autor de 70 libros.

Siempre hay un gato junto a la ventana. Un león junto a la fuente. Siempre un velo desgarrado. Siempre una obra rueda por la arena. Siempre unas manchas de sangre inexplicables en el polvo del camino”, añadió.

Concluye, ante el cuento de Ovidio, que “el arte es la grieta en lo simbólico. La literatura es ese camino de voz en la muralla de Babel”.

En este momento llegó la lluvia de aplausos para el guionista de la película Todas las mañanas del mundo (Tous les matins du monde), quien contento accedió a firmar libros.

La Cátedra Latinoamericana Julio Cortázar, que surgió en 1994 gracias a la donación de sus becas que hicieron Carlos Fuentes y Gabriel García Márquez, en homenaje a su amigo Cortázar, anunció que a partir de este año vendrán los ganadores del Formentor de las Letras a dictar una conferencia magistral.

Quignard, quien no llegó anoche a la charla que ofrecería, al lado de otros escritores, en Libros y letras para suscitar el diálogo, programa de la Unión Europea, presentará hoy, a las 18:00 horas, su novela El amor, el mar, en el Salón 3 de la Expo Guadalajara; y el sábado a mediodía en El Péndulo de la colonia Roma en la Ciudad de México.

Toda su sabiduría, su transitar por el mundo y por los días, desemboca aquí. Es una celebración de la luz, de la tierra, del amor, porque también, en cada una de sus páginas, hay un recordatorio de nuestra mortalidad.

Es un libro que dejará, en los dedos de los lectores, el rastro de un mundo, al mismo tiempo, salvaje y colmado de serenidad, oscuro e iluminado, incendiario y salvífico”, indican los editores de Sexto Piso sobre el título.

Y, para redondear su visita a México, don Pascal tocará el piano en el performance El amor, el mar. La música, la muerte, que dirigen Ernesto Kavi y Emanuela Inés Dunand, en la Galería Kurimanzutto de la Ciudad de México, mañana viernes a las 19:00 horas.

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