Nuria Barrios “traducción: lenguaje e imaginación”

La escritora y traductora analiza en el ensayo La impostora los riesgos y los placeres de ambos oficios

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Nuria Barrios

La traducción, un oficio considerado casi doméstico, implica riesgos, pues un error de interpretación puede alterar el orden político, social o religioso de una sociedad. Por esta razón, la española Nuria Barrios dedica a esta práctica el ensayo La impostora (Páginas de Espuma), en el que la define como “un perturbador viaje existencial”.

La escritora y traductora analiza la forma como en ella han cohabitado estos dos oficios, y la visión que le ha dado la traducción, “porque no hay ninguna otra materia que reflexione con tanta hondura en el lenguaje y la imaginación”.

En entrevista con Excélsior, la ganadora del Premio Málaga de Ensayo por este título define a la traducción como “un oficio artesanal en el que hay una parte de repetición y otra de creación, se llama repetición innovadora”; y rechaza que el traductor sea sinónimo

de traidor, como varios piensan.

En una traducción, la única traición es la falta de amor. Da igual que el texto original te guste o no, el amor que debes poner es lo que hace que tu trabajo merezca la pena. Más que a la obra original, es un amor a tu propio lenguaje. Cuando no existe ese amor, hay indiferencia, y el resultado puede ser malo”, advierte.

La doctora en Filosofía confiesa que, en su caso, la escritora y la traductora se han ayudado mutuamente. “La traductora ha enseñado a la escritora a salir de su pequeño universo de trabajo, a conocer sus límites, a escuchar con atención cómo dialogan y escriben otros autores, cómo es su cocina.

La escritora, por su parte, le da mucha seguridad a la traductora, porque en toda traducción siempre hay momentos en que se deben tomar decisiones creativas. No hay dos idiomas iguales, cada uno expresa una cosmovisión; los idiomas no comparten experiencias, humor, formas de sobrevivir en un entorno”, comenta.

La novelista y cuentista agrega que, “cuando eso no existe en el idioma de la traductora, el español, hay que crearlo. Y, en ese caso, da mucha inseguridad. Pero la escritora tiene el oficio de crear de la nada y aporta a la traductora la audacia necesaria cuando llegan

esos momentos”.

La traductora al español del novelista irlandés John Banville/ Benjamin Black reconoce que en su primer libro temió no poder romper con el traductor anterior y crear una impronta propia.

No tenía experiencia. Heredé a un autor y no sabía qué hacer cuando descubrí que mi lectura era distinta a la del traductor anterior. Pero creo que tomé la decisión adecuada: ser fiel a
mi lectura.

Creo que cada traductora debe funcionar con sus herramientas, su experiencia, y no dejarse intimidar por las traducciones anteriores de la misma obra. Puede consultarlas, porque a veces iluminan, pero nada más.
Las resoluciones siempre tienen una impronta muy personal”, añade.

La también poeta indica que, como en todo, “con la traducción se puede vivir de una manera muy oficial: tienes un encargo, lo cumples, y no te detienes a reflexionar; o puedes tomar una distancia, que es lo que me permitió este ensayo, y analizar los mecanismos de

este ejercicio”.

Destaca que en la traducción siempre hay perspectiva de género. “Se traduce desde tu propio ser. Yo soy mujer y, a la hora de leer, todo lo que soy me permitirá ahondar con mayor precisión en el texto original. No se lee igual siendo hombre, que siendo mujer. Tienes una visión diferente, no creo en lo neutro. Quizá, sin darnos cuenta, nuestros prejuicios nos llevan a estar ciegos ante situaciones sin mala intención”.

Está convencida de que “cada generación debe tener sus propias traducciones, porque el lenguaje cambia. La traducción permite que la obra siga viva. No existe traducción definitiva. Cada traducción habla de la ideología de cada época, por eso es vital actualizarlas”.

Barrios concluye que el reto que ahora enfrenta el mundo de la traducción es el algoritmo, la inteligencia artificial. “Ésta ha venido a cambiar muchas cosas, es una revolución inmensa. Pero no hay que tenerle miedo de que nos sustituyan, nuestra imaginación y creatividad se impondrán finalmente”.

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