Laura Emilia Pacheco reúne su Mar de historias

Publican una antología con una selección de cuentos que la escritora y periodista creó durante 30 años

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Laura Emilia Pacheco

GUADALAJARA.

La infancia, el maltrato a la mujer y la vejez son los tres grandes temas que abordó la escritora Cristina Pacheco (1941-2023) en los cuentos reunidos en Mar de historias, antología que acaba de publicar Tusquets, que confeccionó durante los últimos 30 años.

“Le preocupaba cómo trataban a los niños, si les hacían caso o no, si enfrentaban algo que luego tenía repercusión en su vida; y, sobre todo, porque los niños no tienen manera ni de entender ni de defenderse”, comenta en entrevista Laura Emilia Pacheco.

La editora e hija de la también periodista agrega que la mujer era un tópico que obsesionaba a Pacheco, tenía un papel fundamental en su obra. “Pensaba que siempre tiene más quehacer del que puede: la casa, el trabajo, los niños, el dinero, tratar de ser bonita. En especial, el maltrato al que son sometidas en una relación personal, en el trabajo o entre nosotras”.

Destaca que sobre los viejos se habla poco. “Le disgustaba cómo los cancelamos absolutamente; pensamos que no tienen derecho a opinar, a pensar, a tener amor e incluso sexo. Hay cuentos que reflejan esto con humor y otros de una manera más dramática, pero es una realidad”.

Sobre estos relatos, publicados en periódicos como Unomásuno, El Día, El Sol de México y La Jornada, la también traductora aclara que su mamá “subrayaba que son cuentos, que es una labor literaria, no son artículos ni crónicas. Le importaba mucho esta parte de su trabajo, que complementaba la periodística”.

Explica que los personajes de estas historias son diáfanos. “Los puedes entender fácilmente. Son cotidianos, de todos los días, de distintos tipos de colonias. Los cuentos están escritos con mucha claridad. Aunque no vivas esa situación, siempre hay algo con lo que te identificas. Abordan lo humano, las pasiones. A lo mejor viven en lugares distintos, pero tienen la misma sensación de abandono o de felicidad”.

Pacheco admite que La Ciudad de México fue el gran amor de Cristina. “Para ella, era la puerta a todas las posibilidades, buenas o malas. La posibilidad de educación, de trabajo, de enfrentar la vida”.

Añade que la Agencia Balcells le ayudará a revalorar la obra de su madre. “Quiero  recuperar lo que hizo en el terremoto de 1985, está subvalorado. Revalorar toda su obra narrativa. Le encantaba escribir literatura infantil. Quedó pendiente escribir la segunda parte de Se vende burro”, indica.

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