La trilogía autobiográfica de Rosa Nissán

Con 'Me viene un modo de tristeza' la escritora y fotógrafa se despoja de los miedos y ataduras del patriarcado judío

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La trilogía autobiográfica de Rosa Nissán

CIUDAD DE MÉXICO.

“Una mirada más adulta, más comprensiva, más amorosa”. Esto es lo que comparte la escritora mexicana Rosa Nissán (1939) en su novela Me viene un modo de tristeza (Grijalbo), con la que cierra la trilogía autobiográfica que comenzó en 1992.

Es una mirada ‘a posteriori’, desde otro lugar; como que entiendo más a las mujeres de mi familia, dejé de criticarlas porque no se han sublevado, porque ahora sé que no era fácil y no tuvieron las oportunidades que yo”, comenta en entrevista con Excélsior.

La narradora de origen sefardí admite que esta tercera entrega es su texto más íntimo y que le gustó terminarla a los 80 años de edad. La trilogía arrancó con Novia que te vea, que fue llevada al cine por Guita Schyfter, con guion de Hugo Hiriat, y continuó con Hisho que te nazca (2006).

Siguiendo el hilo de ambas, la cuentista retoma a su protagonista, Oshinica, una suerte de alter ego, quien primero cuestiona y luego rechaza las costumbres del patriarcado judío para aprender a despojarse de miedos y ataduras.

Hace 14 años publiqué la segunda novela. Ahora soy otra. Una Rosa nueva que tiene entre sus mayores placeres reflexionar sobre lo que aprende día a día y compartir dudas, ideas, dolores y alegrías con los nuevos ojos que te da la vida para ver el mundo”, afirma vía telefónica desde su departamento en la colonia Condesa, en la Ciudad de México

Aterrorizada por la pandemia, “es muy doloroso, hemos perdido las calles, los abrazos”, Nissán confiesa que con las reflexiones que inspiraron Me viene un modo de tristeza cruzó el umbral de “la estación número 80”.

Ha sido un motivo de alegría conocer cómo estoy envejeciendo por fuera y por dentro. A los 35 años me pregunté cómo quería envejecer. Y ahora soy más de lo que soñé, soy la que jamás imaginé en mis sueños más locos. Sí. Me gusto”, añade.

Tras echar una mirada en retrospectiva, la creadora divide su vida en dos etapas: su matrimonio, que comenzó cuando tenía 18 años y terminó cuando cumplía 40 años, tras haber procreado cuatro hijos; y el periodo de libertad que descubrió después de su divorcio, cuando su encuentro con la fotografía y la literatura cambiaron totalmente su destino.

Estas experiencias dieron vida a la trilogía que lleva títulos en ladino o judeoespañol y está dedicada a la niña sefaradí Oshinica, que representa “la voz sometida por la autoridad paterna”.

La egresada de la carrera de Periodismo de la Universidad Femenina de México explica que Novia que te vea narra la historia de Oshinica de los siete a los 17 años de edad e Hisho que te nazca recrea desde que se casa hasta que se divorcia.

En la nueva novela, esta mujer experimenta toda una transformación. Ya no es lo que tenía que ser según los deseos de sus padres, es la que hace un libro de autorretratos”, dice al evocar su pasión por la fotografía, que exploró durante 20 años y le permitió adquirir la independencia económica que necesitaba para terminar con su matrimonio.

Me viene un modo de tristeza fue confeccionada a lo largo de varios años por la Nissán que realizó diversos viajes a Israel, la India, Petra, Jordania, Turquía –la tierra natal de su madre– y Grecia; la autora de No sólo para dormir es la noche y Los viajes de mi cuerpo es la abuela de cinco nietos. “Es mi mayor logro ahora en la vejez.

LA MÁS LIBRE

Para Poniatowska, quien escribe el prólogo de Me viene un modo de tristeza, Nissán es “la más libre de todas las escritoras mexicanas. No nació libre, al contrario, nació dentro de una armadura de prejuicios y prohibiciones, consiguió su libertad”.

La autora de La noche de Tlatelolco, con la que Rosa Nissán tomó uno de sus primeros talleres de literatura, evoca que, “a lo largo de los años, he visto a Rosa salvarnos a todas las mujeres, ponernos a bailar, tirarnos a la alberca, aconsejar ‘suéltate el pelo’, invitarnos a gritar”, indica.

El cuerpo del hombre, el de nuestra naturaleza, el del encuentro con su sensualidad, todo arde en sus páginas… Las aclaraciones pertinentes, el entusiasmo, la cultura y la generosidad la han convertido en una guía literaria. La presencia de Rosa es un tesoro que nadie quiere perder…”, apunta Poniatowska.

Rosa destaca que Elena Poniatowska fue muy generosa al aceptar escribir el prólogo. “Tomé un taller con ella que cambió mi vida. Aprendí de su trabajo profesional y de su vida personal. Soy muy afortunada de que se haya atravesado en mi camino. Fue la primera mujer que me animó a escribir. Por eso me gusta dar talleres, porque quiero motivar a los jóvenes”, detalla.

La autora de Las tierras prometidas cuenta que escribe ya otra novela y que incluso tiene ganas de convertir la trilogía en tetralogía. “Dizque la cerré, pero a lo mejor le sigo echando salsa a lo tacos”, señala.

La maternidad es uno de los temas que Rosa Nissan tiene pendiente abordar. “Como nos la pintan es un mito, pero por algo cada vez más mujeres no quieren experimentarla, no necesitan hacerlo. Para nosotras fue el único destino posible. Pero ahora ya no, hay más libertad. Es un tema del que es necesario hablar, aunque hagamos enfurecer a quienes afirman que la maternidad es maravillosa”.

Tras cuestionar el patriarcado judío en las tres novelas mencionadas, Nissán se siente bien aceptada por su comunidad, que incluso la ha premiado. “Me siento feliz, estoy contenta con lo que he logrado. Lo único que ahora me preocupa es comprarme un iPad para poder dar mis clases virtuales. También tengo pánico de la situación económica que se viene. Pero me refugio en mi escritura”, dice quien acaba de publicar su autobiografía gráfica ¿Cuántas rosas tiene un rosal?

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