El jazz puede ser un escape del conflicto: Alex Kautz
El compositor y baterista presentará Where we begin, su más reciente grabación, en el marco del Festival Cultura UNAM

Para el compositor y baterista Alex Kautz, el jazz puede ser una forma de escapar de los conflictos y de los pensamientos negativos del siglo XXI.
Vivimos una realidad un poco rara, con guerras, conflictos políticos y demasiada desinformación. Así que, a veces, siento la música como un escape que nos permite quitarnos un poco de la mente lo que está pasando en el mundo”, comenta en entrevista con Excélsior.
Originario de Brasil, Kautz presentará algunos temas de su más reciente disco Where we begin, en el marco del Festival Cultura UNAM, el próximo 6 de octubre, a las 17:00 horas, en la Sala Carlos Chávez, del Centro Cultural Universitario.
Sobre este álbum, que significa su debut como líder, asegura que es una aproximación personal a su forma de ver el jazz, donde caben sonidos brasileños y mexicanos.
Es mi manera de ver la música, quizá a partir de un pensamiento más ilusorio y personal. Es curioso, cuando empecé como baterista, desde muy chavo, mi sueño era ser músico de sesión, pero con la experiencia todo fue cambiando”, expone.
Quizá, por esa razón, su trabajo como compositor intenta respetar una línea histórica que pasa por Duke Ellington, Count Basie, Charlie Parker, Miles Davis, John Coltrane, Wayne Shorter y Herbie Hancock.
Como baterista e intérprete, asegura Kautz, se inclina por destacar los elementos rítmicos a partir de la mezcla de percusión y folclor, mientras que como compositor es distinto, porque aquí nada tiene que ver con la batería.
Cuando escribo algún tema, éste surge de alguna idea o de alguna progresión que me gustó. Entonces creo una melodía que ya tenía aquí en mente. Por lo general, sale de una idea muy pequeña; cuando escribo música, lo hago desde el piano y, de hecho, muchos de mis temas no los toco en la batería hasta que llego con la partitura.
Así que es un proceso distinto, pero me gusta esta parte porque me obliga a salir de mi instrumento y ver la música desde otros ángulos”, asegura.
Por último, habla de su relación con México y Estados Unidos.
A México llegué en 1989; es donde conocí a mi esposa y hoy es como mi casa. También trabajé en su escena del jazz, aunque después me fui a estudiar a Berklee; regresé a la Ciudad de México en el año 2000 y viví allá hasta 2007, aunque desde hace 17 años vivo en Nueva York, pero cada vez que regreso trato de participar en su escena jazzística.
Así que cuando me preguntan de dónde soy, siempre pienso así: Brasil es mi raíz y voy a menudo, principalmente a São Paulo; Estados Unidos es como mi oficina, donde opero y trabajo, pero México es como mi casa y mantengo ese sentimiento”, concluye.
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