‘El gesto de la cara es lo más significativo de una persona’: Beatriz González
La artista visual colombiana presenta, a los 91 años, su primera retrospectiva en el MUAC, que reúne 63 obras

El gesto de la cara es lo más significativo de una persona, porque ahí es donde refleja el dolor, el horror”, afirma sin dudar la artista visual colombiana Beatriz González (1932), quien a sus 91 años presenta su primera exposición individual en México.
Las manos son muy importantes para muchos pintores, pero para mí es el gesto de la cara. El cambio que tienen las facciones ante una noticia. Yo pinto muchos cuerpos, pero el rostro es el que contiene todas las expresiones”, comenta en entrevista con Excélsior.
Así, los personajes que pueblan la obra de esta pintora, escultora y grabadora gritan, ríen, hacen muecas, se cubren el rostro con las manos o simplemente cierran los ojos, como los cadáveres que flotan en un río vestidos, incluso con corbata.

Yo no me había dado cuenta de los gestos en mi obra, es un hallazgo mexicano, del curador Cuauhtémoc Medina”, explica sobre el título de la exposición, Guerra y paz: una poética del gesto” que reúne 63 obras y se inaugurará el 25 de noviembre a mediodía en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC).
Es muy justo que sea una poética, porque todo arte es una poética; una poética del gesto es una unión de dos cosas muy importantes”, agrega.
Considerada una de las pintoras latinoamericanas vivas más reconocidas en el circuito de arte contemporáneo, González advierte que su obra “es un poco difícil de comprender, por la violencia que tiene alrededor; eso no les gusta mucho a las instituciones, porque quedan marcadas”.
Señala que no se explica que ésta sea su primera retrospectiva en México. “Para mí es un misterio; porque tengo 91 años, nunca había tenido un espacio así, tan importante como el MUAC.
Será interesante ver qué opinan los jóvenes de mi propuesta, porque el arte ha cambiado mucho y yo fui una pionera en ese cambio. La educación ha sido más lenta que la producción de arte.
La producción de arte es vanguardista y, en cambio, la educación es más lenta, porque necesitan ver muchas reflexiones. Ahora los muchachos van a encontrar unas cosas que no habían visto”, añade.

La también historiadora de arte destaca que sus piezas se inspiran en las fotografías de prensa. “Practiqué la fotografía; en un momento dudé y pensé en ser fotógrafa. Los reporteros gráficos retratan y, al otro día, su trabajo se encuentra en una alcantarilla tirado. La reportería gráfica debe ser más larga.
Hay una cosa que está unida a la reportería gráfica, que es el tiempo. Pretendo sumergirme en la reportería gráfica y, al pintar cosas, eternizarlas, prolongar su tiempo de vida”, indica.
La creadora confiesa que al principio pintaba sobre tela, pero por un accidente encontró otros soportes que le gustaron más y cambió la dirección de su trabajo, como camas, cunas, mesas, objetos varios.
Es como un objeto encontrado intervenido. Primero veo el objeto y éste me sugiere el tema. Es como un encajar sobre lo que veo”, añade.
La también museóloga acepta que, a pesar de los temas que aborda, la violencia, el dolor y la muerte, permea un humor negro. “El humor puede tener varias facetas y el humor trágico es una cosa fuerte, de todas maneras. Yo sí creo que nosotros, hasta para ver lo triste, tenemos humor”.
Dice que, al final, busca sorprender con su obra. “Es muy curioso, porque en los mismos museos no comprendían mis obras. Yo estoy buscando desde hace muchos años, a través de mi arte, el gusto; pero no cualquier gusto, sino el mal gusto. El gusto se volvió para mí un misterio, y el mal gusto un verdadero misterio.
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Entonces, es el mal gusto lo que me ha movido, inclusive hasta el presente. Algunas cosas que trabajo hoy en día estoy buscando siempre el mal gusto, porque a
uno lo educan en el buen gusto”, expresa.
Quien sigue pintando y yendo todos los días a su estudio como una religión, concluye que lo que más le duele de Colombia es que la violencia continúe, que no haya llegado la paz.
Ahora lo que espero es sobrevivir. Pienso que tengo buena salud y me gustaría seguir unos 10 añitos más con la misma buena salud. Pintando siempre, dejar de pintar es una bobería, sí es lo que sé hacer”.
cva