El espacio, más allá del astronauta en el Papalote Museo del Niño
La exposición Estación Espacial Papalote, que se inauguró ayer, invita a los niños a explorar universos siderales, experimentar el vértigo y a construir y lanzar cohetes

La aventura de la exploración espacial. Los niños son invitados a sentir el vértigo de viajar, a través de la imaginación, a plataformas lunares; a darse el gusto de construir y lanzar cohetes y conocer objetos originales que han ido al espacio.
Éstas son algunas de las experiencias que ofrece la nueva exposición temporal Estación Espacial Papalote, una muestra creada, desarrollada y diseñada específicamente para el Papalote Museo del Niño, que ayer se inauguró.
“Es de suma importancia posicionar esa temática con los niños. Al seleccionarla, vamos con ciencia, tecnología, ingeniería, matemáticas; impulsar las habilidades en los niños desde una edad temprana”, comenta en entrevista Alejandra Cervantes, directora del museo desde enero de 2024.
“Se piensa que podemos fomentar estas habilidades en secundaria o en preparatoria, como un paso previo a la elección de la carrera profesional. Pero hemos estudiado que entre más temprano empezamos, más los impulsamos y más barreras de género o de idiosincrasia podemos derribar”, agrega.
La promotora cultural explica que el recorrido comienza cuando el visitante entra por un túnel luminoso y lo recibe un holograma de la ingeniera eléctrica y divulgadora de la ciencia Katya Echazarreta, la primera mujer mexicana en viajar al Espacio Suborbital, explicando de qué va la misión.
“Después pasas a la primera parte, que es el taller de construcción y de preparación; aquí puedes crear un cohete. Luego entras a la Estación Espacial, donde vemos una estructura central y tenemos una lanzadera de cohetes, que armaron previamente.
“Hay una zona en la que, por medio de electrónicos, recreas una exploración espacial en una superficie planetaria o lunar”, señala.
La gestora destaca “una vitrina que tiene objetos originales que han ido al espacio: el traje de Echazarreta, un traje que nos prestó el Space Center Houston de la NASA, cámaras fotográficas y ganchos que los astronautas han usado en el espacio. Todo esto se expone en México por primera vez”.
Indica que sigue una zona de Lego, “donde los niños tienen la oportunidad del juego libre, de creación, de fomentar la imaginación”; y otra área para niños de la primera infancia, de cero a 5 años, “donde pueden manejar pequeños cohetes, y superficies para dominar la inestabilidad”.
Cierra la muestra un mural. “Vemos a 11 mujeres que han estado involucradas en la exploración espacial. Y el mensaje es qué pasa con el linaje femenino, con las que llegaron antes en diferentes momentos históricos. Es una cadena de pasos. La historia de las mujeres que abrimos brecha, ir caminando y estar consciente de que vendrán muchas más”, afirma Cervantes.
Antes de irse, prosigue, los niños pueden seleccionar la profesión relacionada con la ciencia a la que pueden dedicarse. “Por medio de la inteligencia artificial tomamos una foto y les mostramos cómo se verían en unos años con la profesión que eligieron.
“Aquí el mensaje es que el único protagonista no es el astronauta. Hay todo un equipo de especialistas, de técnicos, estructuristas, biomecánicos y de científicos que están alrededor y apoyan en lo que se necesita para la llegada al espacio”, apunta.
Dice que los niños disfrutan estos temas porque “tenemos más a la mano la tecnología que hace unos años, la encontramos en la vida cotidiana”.
Echazarreta es la embajadora de la muestra. “Es para decirle a las niñas que sí podemos soñar en grande, que sí se cumplen esos sueños, sí nos gustan las matemáticas, sí hay que perseguir carreras en la ciencia”.
Agrega que los niños “tienen que salir con una creatividad y una inspiración de convertirse en lo que ellos quieran, de creérsela, de ver cómo cuando tienes un sueño hay que trabajar para hacerlo realidad; pero quitar ciertas barreras intelectuales o ciertas barreras de género que no permiten llegar a ese objetivo.
“Entonces, con que los niños y las niñas salgan creyendo, empoderados, que pueden cumplir sus sueños y que pueden llegar tan lejos como ellos quieran, es una misión cumplida”, concluye.
El Papalote ha desarrollado, en sus 32 años de vida, más de 50 exposiciones temporales.