El Cascanueces, derroche de magia y fantasía
Con 240 artistas en escena, la Compañía Nacional de Danza presentará diez funciones de este tradicional ballet, del 17 al 23 de diciembre, en el Auditorio Nacional

Llevar El Cascanueces a escena, como ocurre con todas las obras que hace la Compañía Nacional de Danza (CND), son para que el público escape un momento de la realidad y se deje llevar por nosotros”, dice a Excélsior la primera bailarina Ana Elisa Mena, quien actuará como el Hada del Azúcar en las funciones que se llevarán a cabo en el Auditorio Nacional que, este año tendrá 10 montajes, del martes 17 al lunes 23 de diciembre.
Con esto, el Auditorio Nacional informó que sumará 218 presentaciones y rebasará el millón de espectadores, considerando que el montaje llegó por primera vez en 2001, con una puesta en escena monumental que incluye 240 artistas de la CND, así como estudiantes de la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea y de la Academia de la Danza Mexicana, así como la música en vivo de la Orquesta del Teatro de Bellas Artes (OTBA), bajo la dirección del español Óliver Díaz.
El Cascanueces es la representación de fantasía, es decir, el que la gente tenga esa fantasía donde Clara va en un sueño y bailan para ella españoles, chinos e, incluso, sucede una pelea con ratones en la Navidad, que es una de las épocas favoritas de casi todo mundo”, explica Mena.
Y agrega: “También hay a quienes no les gusta esta época, pero muchos sí disfrutamos de la Navidad y desde que entras al Auditorio Nacional sientes una experiencia navideña”.
¿Cuál es la búsqueda del bailarín en escena? “Nuestro trabajo como bailarines es que el público se desconecte de la realidad y ponerles la piel chinita. El arte que tenemos que realizar es ese: ponerles la piel chinita y sacar su lado humano, hacerlos llorar y sentir.
Así que para quienes no se han dado la oportunidad de ir a ver este ballet, los invito a que lo hagan, aunque también es cierto que ya nos estamos acercando más a la gente y están viendo que la danza es más accesible, en este caso con orquesta en vivo, y con precios que no son caros”, comenta.
Mena ha participado en El Cascanueces desde hace 15 años y descubrió que muchas familias han convertido este montaje en una tradición familiar. “Vemos este relato en muchos otros lados, aunque El Cascanueces del Auditorio es el señor Cascanueces. yo les prometo que si van les va a gustar y van a querer regresar”.
¿Cuántos años ha dedicado a la danza? “He bailado desde que tengo memoria. Mi mamá es maestra de ballet; ella dice que antes de caminar ya estaba bailando. Aparte fui muy consentida, estuve cinco años sola hasta que nació mi hermana y todo era bailar y bailar.
Dice mi mamá que yo no salía de la casa sin hacer mi clase y sí fui obsesiva con esto. A la fecha, me gusta bailar lo que sea. Soy una persona que vino al mundo a bailar lo que sea, pero sí es una carrera que te tiene que apasionar, porque demanda muchísima vida y, ahora que soy mamá, también lo sigo viendo y lo disfruto más, pero si es una carrera que te debe apasionar porque hay mucho sacrificio y dolor diario”, detalla.
¿Se refiere a dolor físico? “Sí, es tremendo, porque uno va creciendo y es mucha la exigencia. Te diría que todos los días nos duele algo, aunque no se note en el escenario. Incluso, a veces, si puedes decir que no estás lesionado con tal de bailar lo haces y bailas… así que es una carrera muy fuerte. Y además, ¿sabes qué? En México hay mucho talento y creo que mucha más gente debería darse la oportunidad de ir a vernos, la van a pasar a bien, se los prometo”.
Por último, asegura que las obras que más le han gustado bailar son Giselle, Manon, Oneguin y Carmen, que antes de retirarse le gustaría bailar algunas obras de George Balanchine.
La historia de El Cascanueces se ubica a finales del siglo XIX en Rusia, época en la que se estrenó este ballet y en la que vivió su compositor P.I. Chaikovski (1840-1893), por lo que la escenografía actual evoca el esplendor de esa época, con un toque contemporáneo. La coreografía, que ha sido retomada por diversas compañías de ballet, está basada en el cuento de Ernst Theodor Amadeus Hoffmann (1776-1822) publicado en 1816 y adaptado en múltiples versiones para celebrar la Navidad.
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