El ‘boom’ de las puntas en La sílfide y el escocés; presentarán seis funciones
La Compañía Nacional De Danza da vida, tras seis años de ausencia, a este ballet romántico del siglo XIX

Se considera el inicio del ballet romántico, de las grandes bailarinas, de las estrellas femeninas. Representa el boom de las puntas, de esa imagen de la bailarina etérea, capaz de flotar y quedarse en el aire”, afirma Cuauhtémoc Nájera sobre la obra La sílfide y el escocés.
El codirector de la Compañía Nacional de Danza comenta en entrevista que esta pieza, la cual tras seis años de ausencia se presentará con seis funciones en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes del 26 de agosto al 1 de septiembre, “es un ballet del repertorio internacional importante que enriquece el trabajo de los bailarines y que al público le gusta, por eso vale la pena reponerla”.
La coreografía, catalogada como una de las más importantes del siglo XIX, forma parte del programa IV de la Temporada 2022 de la compañía, integrada por unos 70 bailarines, 58 de los cuales participan en esta obra.
El montaje está inspirado en el ballet La sílfide, del coreógrafo italiano Filippo Taglioni, estrenado en la Ópera de París el 12 de marzo de 1832, con la participación de su hija, Marie Taglioni, que por su estilo cambiaría para siempre el modo de hacer danza clásica, explica Nájera.
Basada en la versión del coreógrafo y director estadunidense Terrence S. Orr, según la original de August Bournonville, con música de Hermann von Løvenskjold, La sílfide y el escocés aborda la historia del joven James, quien está a punto de casarse con su prometida Effie, cuando, en la mañana del día de su boda, una sílfide (ser etéreo) se le aparece, le roba un beso y lo hace cambiar de parecer.
Tiene varios temas importantes en el estilo y en la técnica que son muy destacados en la carrera de un bailarín. Por ejemplo, es el estilo de Bournonville, el coreógrafo francés que desarrolló una técnica muy particular respecto a cómo mover los brazos, los pies, la batería, muy veloz”, destaca.
Se divide en dos actos, uno más etéreo y otro terrenal, del mundo cotidiano. En una parte, estamos en Escocia, viviendo la vida de manera natural; y, por otro lado, el mundo mágico. Este contraste tan importante tiene su auge en esta obra”.
Sobre si en ella se utilizaron por primera vez las zapatillas de ballet, Nájera aclara que “existen datos que afirman esto, y otros que lo niegan. Lo cierto es que a partir de ahí todo el mundo las empezó a utilizar, la punta se convirtió en un instrumento obligatorio en el mundo del ballet”.
La CND interpretó por primera vez esta obra el 29 de mayo de 1990, y el montaje más reciente fue en junio de 2016.
cva
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