Cultura con tinte masivo, Claudia Curiel de Icaza
La Secretaría de Cultura capitalina busca recuperar el espacio público y dar continuidad a proyectos como el Gran Remate de Libros

Privilegiar los conciertos masivos en la Ciudad de México, fomentar la educación artística, atender los murales del Teatro del Pueblo e impulsar el Gran Remate de Libros son algunas de las tareas prioritarias que realizará la Secretaría de Cultura local.
Así lo comenta Claudia Curiel de Icaza, en entrevista con Excélsior, a cinco meses de su nombramiento como titular de Cultura capitalina.
Lo primero será “dar seguimiento a los programas que ya tenía la SC, porque se ha hecho un buen trabajo y simplemente necesita de empuje y un cierre en el momento en que estamos. No voy a llegar a cambiar todo, sino a abonar en las prioridades”, apunta la funcionaria, que este año tendrá un presupuesto inicial de 910 mdp.
En principio, destaca el sistema de educación artística, al que destinará el 35% del presupuesto, ya que es una de las apuestas más importantes de la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum.
“Nunca ha habido un programa social de esta dimensión en ningún lugar del país para apoyar a talleristas, promotores y colectivos”, que conjunta el trabajo de los Puntos de innovación, libertad, arte, educación y saberes (Pilares), las Fábricas de Artes y Oficios (Faros) y el Centro Cultural Ollin Yoliztli.
“La fuerte de la SC es la infraestructura educativa. Tenemos 250 Pilares que son el primer acceso ciudadano a ésta en un nivel amateur, que podría abrir las puertas en zonas desfavorecidas. Después tenemos los Faros, que cuentan con otro nivel de especialización, y la Ollin en la parte formal para ensamblar un sistema educativo”, dice.
También refiere la importancia de los conciertos masivos en el Zócalo. “Vamos a retornar los masivos, porque es fundamental, otra vez el espacio público para la gente.
Estamos sumando más que en otros años.
“Acaba de realizarse el de Silvio Rodríguez (quien no cobró, aunque la SC pagó 715 mil pesos a los músicos participantes); y seguirá el de La Maldita Vecindad (el 16 de julio), “para apoyar el talento mexicano”.
¿La apuesta serán los masivos?, se le cuestiona a la titular. “Vamos a tener muchos conciertos masivos en la parte de festivales. Habrá uno cada mes o 45 días, porque es un compromiso regresar el acceso gratuito a la gente”.
¿Qué programará? “Queremos una curaduría redonda, que no sea un género, sino que vaya por generaciones y con oferta para los distintos públicos de la ciudad”.
¿Estarán enfocados en lo popular? “Ésta es una ciudad diversa, rica y no podemos pensar en que todo es ópera o música clásica, hay que respetar el gusto de todas y todos en la CDMX. La programación tendrá muchos perfiles y, en ese sentido, sí hay que ser sensibles y respetuosos con lo que le puede gustar a la gente, mientras la gente esté feliz y tenga calidad”.
Curiel afirma que no impondrá su gusto en la programación. “Van a ver algo de mi personalidad por ahí, con festivales de experimentación, metal y música contemporánea, que es de donde vengo, pero ahora estoy al servicio de un público mayor.
Ya no somos ese sector chiquito donde nos conocemos todos. Hay que amplificar y observar hacia otros lados”.
¿Serán conciertos para la mayoría? “Depende la dimensión. En el Zócalo hay que apelar a una mayoría, pero eso no significa que será lo único. También tendremos propuestas de teatro experimental, música clásica, contemporánea, metal y noise en los circuitos o, quizá, conciertos de mediano formato en el Monumento a la Revolución”.
En el caso de Pilares, Curiel comenta que sustituyó a Xavier Aguirre y nombró a la gestora Magaly Cadena, aunque no precisa si habrá algún ajuste específico.
También habla sobre el retiro del conjunto escultórico de Cristóbal Colón y la próxima instalación de la Señora de Amajac, en Paseo de la Reforma, cuya elaboración están en proceso y, según su antecesora, tendrá un costo de 7.5 mdp.
“La escultura de Amajac lleva un 95% de avance, será colocada en el segundo semestre de 2022 y armaremos una estrategia conjunta (para colocar ambas esculturas)”.
Ella opina que la sustitución responde a una “resignificación de un espacio” y que busca otro tipo de normalización y no discriminación.
Y asegura que sí será considerada la escultura Tlalli, de Pedro Reyes, para ser ubicada en algún espacio de la CDMX aún por definir.
“Estamos revisando, pero era una propuesta que se descartó. La jefa (de Gobierno) decidió que lo pertinente era la pieza de Amajac.
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