Alan Glass (1932-2023) traza un atlas de lo imaginario

Hoy se inaugura en el Museo del Palacio de Bellas Artes una exposición con la obra del creador surrealista; la muestra incluye 25 dibujos automatistas inéditos del artista canadiense

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Alan Glass

Cuando Alan Glass (1932-2023) recibió el obsequio de una calaverita de azúcar en casa de Aube Elléouët, hija de André Breton, de inmediato supo que debía viajar a México. Era el año de 1962 y aquel descubrimiento llevó al artista de origen canadiense a visitar aquella atmósfera que lo convertiría en uno de los surrealistas más destacados de su tiempo, como lo revela la exposición Alan Glass. Sorprendente hallazgo, en el Museo del Palacio de Bellas Artes (MPBA).

Pero dicha muestra, que abre hoy al público y hasta febrero de 2025, también intenta saldar una deuda con Glass, quien recibió la Medalla de Bellas Artes en 2017, pero hasta ahora, siete años después, cuando se presenta una amplia exposición con las múltiples facetas de este creador de universos, que incluye desde sus dibujos automatistas –inéditos en México– hasta sus cajas-maleta que evocan los gabinetes de curiosidades del renacimiento.

Un detalle relevante de la exposición es la selección con los 25 dibujos automatistas de Glass, quien realizó cerca de 500 dibujos, que serán compilados en un libro que verá la luz en unas semanas.

Estos dibujos automatistas, hallados en 2022, fueron producidos por el artista en París, mientras trabajaba como portero y recepcionista del club de jazz Saint Germain, donde tocaban figuras como Duke Ellington, comentaron Joshua Sánchez y Javier de la Riva, co-curadores de la muestra.

“Quisimos incluir una selección de estos dibujos porque no se habían visto nunca en México, además de que permanecieron extraviados durante mucho tiempo, cuando Alan Glass se mudó a nuestro país y los dejó en Canadá… quisimos hacer una selección porque éstos le valieron el nombramiento como creador surrealista”, abundó De la Riva.

Alan Glass fue uno de los exponentes del movimiento surrealista que eligió a México como su país de residencia, a partir de 1963. Fue a partir de los años 70 y 80 cuando trazó vínculos con una gran cantidad de personajes que formaron parte de la diáspora del surrealismo de distintos países.

La exposición, que cuenta con un orden cronológico, explora los distintos temas del artista como el poder de la naturaleza, la sexualidad, el deseo, el tema del viaje, la astrología, su reinterpretación de los relicarios y el desbalance entre la naturaleza y el hombre. “De alguna forma lo que él buscó fue una reconexión con el mundo espiritual que en la modernidad se había perdido, buscando la tradición surrealista de muchos otros”, destacó Sánchez.

¿Cuáles son los materiales característicos en la obra del artista?, se le preguntó a Sánchez. “Las abejas, los pájaros disecados y los huevos. Cabe señalar que muchos de los objetos que van a ver en la exposición son la suma de la acumulación de Alan Glass como coleccionista, y, de alguna manera, también refleja la cultura material de todo un periodo, es decir, más allá de la propuesta estética, que es sumamente destacada en el contexto del surrealismo, Glass también aborda la cultura material de los objetos”.

Por su parte, Kristoffer Noheden, también curador de la exhibición, destacó que el artista viajó mucho a lo largo de su vida, siempre en la búsqueda de descubrimientos y encuentros maravillosos.

“De ahí que esta exposición evoque su visión imaginativa del mundo, considerando que a lo largo de su vida, el artista combinó la atención a los acontecimientos mundiales con profundas incursiones en la imaginación creativa, como en sus ensamblajes, que pueden entenderse como la formación de un atlas poco convencional, animado por una visión surrealista de la realidad que va más allá de lo evidente”, apuntó Noheden.

Finalmente, destacó que, en su obra, el artista mapeó tanto geografías físicas como lugares en un reino metafísico de sueños y visiones, transformando su arte en un atlas de la imaginación.

Además, destacó la pieza Zurcidos invisibles (1996), que “representa una parte central de la visión y poética de Glass, haciendo referencia a la noción de hilos invisibles o de zurcido como un método creativo de asociaciones inesperadas que le permitió combinar objetos, imágenes y textos aparentemente no relacionados”.