A 200 años del fusilamiento de Allende, Aldama y Jiménez
Allende, Aldama y Jiménez, pioneros de la Independencia de México, fueron fusilados el 26 de junio de 1811. Su sacrificio marcó un punto crucial en la lucha libertaria.

Tres de los principales caudillos insurgentes —Ignacio Allende, Juan Aldama y Mariano Jiménez—, pioneros en la lucha por la Independencia de México, fueron fusilados en Chihuahua el 26 de junio de 1811, hace más de dos siglos.
Los líderes habían iniciado la insurrección el 16 de septiembre de 1810 junto con Miguel Hidalgo y fueron capturados el 21 de marzo de 1811 en Acatita de Baján, Coahuila, junto con cerca de mil insurgentes. Su muerte marcó un “parteaguas” en la guerra de independencia: provocó un duro golpe moral y obligó a una reorganización del movimiento.
Un golpe devastador, pero no el final
Para el investigador y novelista Eugenio Aguirre, la ejecución de los insurgentes fue decisiva:
Con la desaparición de los caudillos de la primera etapa de la insurgencia se canceló por varios años la posibilidad de la independencia del país”.
Sin embargo, la historiadora Patricia Galeana señala que el ánimo no decayó del todo:
Los realistas hicieron circular documentos apócrifos dando por terminado el movimiento. Pero Morelos ya estaba en pie de guerra y había obtenido varias victorias. La lucha ya había prendido cuando fueron capturados”.
Recordarlos como hombres, no solo como héroes
El historiador Alejandro Rosas considera que a estos líderes se les debe recordar como personas valientes que tomaron decisiones radicales en su tiempo, no solo como figuras heroicas:
Ellos murieron por la causa que creían justa. Se hicieron insurgentes y murieron insurgentes. Hoy debemos recuperar esa honorabilidad”.
No todos coinciden. El historiador Jaime E. Rodríguez, profesor emérito de la Universidad de California en Irvine, opina que es hora de superar los mitos:
La historia no la hacen los héroes, sino hombres y mujeres comunes. Existen protagonistas más relevantes, como Miguel Ramos Arizpe, un gran legislador y político”.

El “infierno” antes del fusilamiento
Antes de su ejecución, Allende, Aldama y Jiménez vivieron un verdadero calvario. Tras su captura, fueron llevados junto con cientos de insurgentes a Monclova, donde Indalecio, hijo de Allende, fue asesinado. Desde allí inició un traslado de más de un mes hasta Chihuahua, en condiciones infrahumanas.
Los prisioneros eran transportados amarrados y con grilletes, sentados de lado en mulas, recibiendo una sola comida al día. Dormían en el suelo y llegaron a Chihuahua el 23 de abril, desnutridos y casi sin ropa.
Durante los juicios, la presión fue tan grande que Juan Aldama negó haber participado voluntariamente en el movimiento y culpó a Allende de haberlo obligado. Allende, por su parte, nunca se retractó:
No me pueden acusar de traición a la Patria, sino de lealtad”.
Ejecución y destino final
Finalmente, los tres líderes fueron fusilados por la espalda, acusados de traición a la corona española. Posteriormente, fueron decapitados y sus cabezas colocadas como advertencia en la Alhóndiga de Granaditas, donde permanecieron durante diez años.
Este hecho representó el final de la primera etapa de la lucha por la independencia, pero también sembró la semilla del sacrificio por la libertad, inspirando a nuevos líderes como José María Morelos a continuar con la causa insurgente.

Conmemoración del bicentenario
Para recordar su sacrificio, el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México organizó una ceremonia en el Patio Central de Palacio Nacional, frente a las urnas con los restos de los próceres. El homenaje busca mantener viva la memoria de quienes entregaron su vida por la independencia de México.
Legado de los caudillos insurgentes
Más allá del debate académico, Allende, Aldama y Jiménez representan el compromiso con los ideales de libertad y justicia. Su sacrificio, ocurrido hace más de dos siglos, sigue siendo símbolo de la lucha por un país soberano.
Su legado nos recuerda que la independencia no fue obra de un solo hombre, sino de muchos que estuvieron dispuestos a morir por un ideal más grande que ellos mismos.
EL EDITOR RECOMIENDA
San Alejo y su oración para alejar a las personas negativas
Cultura 5 min de lectura