Plural; joya cultural de Excélsior

La revista mensual que dirigió el Nobel de Literatura mexicano Octavio Paz en El Periódico de la Vida Nacional, de octubre de 1971 a julio de 1976, publicó diversos poemas y ensayos inéditos y convocó a los mejores intelectuales del momento

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CIUDAD DE MÉXICO.

El tiempo del mito, un artículo inédito en lengua española, en el que el padre del estructuralismo Claude Lévi-Strauss propone la tesis de que “América se desarrolló, en la etapa precolombina, como un ‘mundo lleno’ y que cada pueblo, a lo largo de su complicada historia, retocó sus mitos…”, es el texto central del primer número de Plural.

Cada uno de los 58 números que conformaron la primera época de esta revista mensual que dirigió en Excélsior el poeta y ensayista Octavio Paz (1914-1998), único Nobel de Literatura mexicano, de octubre de 1971 a julio de 1976, guardaban una gran sorpresa.

En la segunda entrega, de noviembre de 1971, aparece una traducción inédita de La caza del Snark, de Lewis Carroll, realizada por Ulalume González de León. Y en el número 24, con el que festejan su segundo aniversario en septiembre de 1973, rediseñando además la revista, Paz da a conocer su poema Petrificada, petrificante, escrito apenas un mes antes en Cambridge.

Publicada primero como una revista de Crítica y Literatura, y luego como de Crítica, Arte y Literatura, Paz escribió poemas, ensayos, crítica de arte, traducciones, cartas y reseñas de libros en 43 de los 58 números de Plural. Fue el primer gran foro del autor de El laberinto de la soledad y Piedra de Sol.

Entre los textos que el también diplomático dio a conocer destacan el poema La luz sostiene, dedicado a Balthus, que concibió en Cambridge el 18 de enero de 1975; y El espejo indiscreto, inédito en español, publicado en el diario brasileño Jornal da Tarde, y que se dio a conocer en el último número de Plural, el 58, de julio de 1976.

El ocaso de las vanguardias, el surrealismo hispanoamericano, la totalidad y el fragmento, los escritores y la política en el México de 1972, la esencia de las fotografías de Manuel Álvarez Bravo, el Partido Revolucionario Institucional, el erotismo o el centro móvil del renga (poema encadenado). Así de diversos fueron los temas que Plural puso por primera vez en la mesa de los lectores mexicanos.

Desde el primer número, ilustrado con viñetas del pintor José Luis Cuevas, y hasta el último de la era paciana, colaboraron creadores de la talla de Henri Michaux, Kazuya Sakai, Harold Rosenberg, Emile Cioran, André Breton, Noam Chomsky, Pere Gimferrer, Nicanor Parra, Susan Sontag, Juan Goytisolo, Mario Vargas Llosa, Blanca Varela, José Bianco y Julio Cortázar, por mencionar sólo algunos.

Y, de los radicados en México, Ramón Xirau, Daniel Cosío Villegas, Carlos Fuentes, Gabriel Zaid, Juan García Ponce, Marco Antonio Montes de Oca, Elena Poniatowska, Vicente Leñero, Alejandro Rossi, Jaime Sabines, José de la Colina, Salvador Elizondo, Tomás Segovia, Jorge Alberto Manrique, Gustavo Sainz, Brian Nissen y Danubio Torres Fierro, entre una larga e interesante lista.

Pasión por el arte

También desde el número 1 de Plural, que empezó con 40 páginas y un costo de cinco pesos, estuvo presente esa otra pasión de Paz: el arte, al que le dedicó un suplemento dentro de la revista, que aparecía al centro, a lo largo de ocho páginas y en hojas de un color diferente en cada entrega. El primero fue verde y publicó Kenko: el libro del ocio, con traducción, notas y comentarios de Sakai.

Paz abordó en la revista, que para su número de diciembre de 1975 tenía ya 88 páginas y encartó el Suplemento 48, la obra del pintor Rufino Tamayo y temas como El ocaso de la vanguardia. El revés del dibujo o Sobre el surrealismo hispanoamericano. El fin de las habladurías.

La columna Letras, letrillas, letrones, en la que en ocasiones colaboraba el Nobel de Literatura 1990, fue otra de las grandes contribuciones de Plural, pues ahí se generó polémica entorno a los libros, la música, las obras de teatro y las películas.

El 5 de noviembre del año pasado varios de los entonces colaboradores de la revista analizaron su aportación a 45 años de su nacimiento, y coincidieron en que “conjuntó la pasión por las letras, el arte, la música, el cine, el teatro y la política de ‘espíritus solitarios y solidarios’”.

“Esta soledad significaba que cada quien tenía su estilo, su búsqueda, que la idea no era hacer un grupo, sino que cada quien fuera creativo y original en sí mismo”, aclaró el pintor Manuel Felguérez en aquella mesa en el Museo de Arte Moderno.

Danubio Torres Fierro, quien fue secretario de redacción de la publicación, dijo que Plural “planteó una regeneración a través de las ideas, y un sentido de pluralidad y de rigor intelectual que hoy echamos de menos. En un continente tan apaleado, es bueno recordar que la cultura es la que manda, la que queda, porque los políticos pasan”.

Para Poniatowska, “fue la revista de muchas voces y, sobre todo, la voz inconfundible de Octavio Paz. Promovió su visión de la democracia y conjuntó por primera vez la creación con la crítica. Nos situó en el concierto de las literaturas del mundo”.

Y José de la Colina concluyó que “tengo una gran nostalgia por ese ambiente de peleas ideológicas, que hoy ya no se dan”.

Tras la salida de Paz y su equipo de Excélsior, el 8 de julio de 1976, Plural entró en una segunda época que, a partir del número 65, de febrero de 1977, fue dirigida por el poeta Jaime Labastida.

El último número de la revista que custodia el Archivo Histórico de El Periódico de la Vida Nacional es el 273, de junio de 1994.

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