Bellas Artes; Revolución moderna
El Museo de Arte de Filadelfia trae a México obras poco conocidas de Rivera, Siqueiros Tamayo y el Dr Atl

CIUDAD DE MÉXICO.
Desde la década de los 30, el Museo de Arte de Filadelfia centra su mirada en el arte mexicano. En su colección igual están Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y Rufino Tamayo que Carlos Mérida, Gerardo Murillo Dr. Atl o los fotógrafos Tina Modotti y Henri-Cartier Bresson. Y este universo oculta tesoros como el autorretrato de Siqueiros fechado en 1921 o cuatro óleos experimentales del Dr. Atl. Piezas que por primera vez llegan a México.
Es a través de la exposición Pinta la Revolución. Arte moderno mexicano 1910-1950 que se presentará obra poco conocida de creadores muy reconocidos. Una investigación por el trabajo de José Clemente Orozco, María Izquierdo, Roberto Montenegro, Miguel Covarrubias, Saturnino Herrán, Frida Kahlo, y otros. Pintores que a partir de propio contexto posrevolucionario se insertaron en la modernidad estética.
Después de presentarse en Filadelfía, donde recibió más de 100 mil visitantes, la exposición se presenta en el Museo del Palacio de Bellas Artes. Viene casi completa, advirtió el investigador Renato González Mello, quien participó en el equipo curatorial. Son 200 piezas que se complementan con 23 películas de época de la Cineteca Nacional y 40 audios de la Fonoteca Nacional.
No es el resumen de la exposición en Estados Unidos. Se logró traerla íntegra”, acotó el curador al señalar que la investigación trata sobre episodios del arte mexicano poco estudiados. “La exposición es un nuevo intento por mostrar una parte de la historia del arte mexicano de antes de la mitad del siglo XX, son los capítulos que a veces se habían omitido o no relatado lo suficiente”, dijo.
Si bien el eje curatorial son los años de la Revolución mexicana, momento en que se concentra la mayor producción de los artistas, en realidad se aborda desde el estridentismo en el país, las nociones críticas y pesimistas de pintores ligados al nacionalismo hasta los ejercicios experimentales de Rivera en el cubismo. En suma se da cuenta de cómo los creadores mexicanos construyeron su propia corriente moderna ligada al contexto mexicano, pero a la vez en perspectiva con lo que ocurría en las capitales del mundo: Nueva York, París, Inglaterra.
¿Dónde y Cuándo?
Pinta la Revolución. Arte moderno mexicano 1910-1950 se exhibe en el Museo del Palacio de Bellas Artes hasta el 7 de mayo.
Organizada en cinco núcleos temáticos, la investigación es cronológica. Inicia en 1910 con obras de quienes se comprometieron con la vanguardia como una manera de mostrar que la gesta revolucionaria también hacía desde la plástica. Aparecieron obras como Retrato de Martín Luis Guzmán (1915) firmado por Diego Rivera. También destacan los pequeños óleos del Dr. Atl: Símbolo del volcán (1911-14) y Noche, ca. (1911-14) que, a decir del curador, son obras experimentales, ligadas a las vanguardias europeas.
Siguen los trabajos donde artistas nacionales mostraron su interés, a veces preocupación, por la situación de Estados Unidos. La obra de Frida Kahlo Autorretrato en la frontera entre México y Estados Unidos da cuenta de esta relación. Diálogo que el director del museo de Filadelfia, Timothy Rub, aseguró se mantiene: “Aun cuando el tema de esta exhibición sea común para el público mexicano, no lo es para otros público, hace 70 años se exhibió por primera vez arte mexicano en Filadelfia, y éste es el momento oportuno para traerla aquí”.
En el marco de la investigación se propuso la digitalización de los murales El corrido de la Revolución agraria y El corrido de la Revolución proletaria que Rivera realizó para la Secretaría de Educación Pública. Con fotografías de alta definición, por primera vez se podrán ver los murales en detalle fuera del edifico original.
En abril se sumará el cuadro Baile de Tehuantepec, que en 2016 fue adquirido por el coleccionista argentino Eduardo Constantini en 15.7 millones de dólares.