Eduardo Mendoza, sutil e irónico

El escritor español de 73 años, fue galardonado ayer con el premio que está considerado como el “Nobel de las letras hispanas”. Es autor de La verdad sobre el caso savolta, entre otras novelas

Por: EFE

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MADRID.

El escritor Eduardo Mendoza ganó ayer el Premio Cervantes 2016, el galardón más prestigioso de las letras españolas, por su literatura “llena de sutilezas e ironía”, según destacó el jurado del autor barcelonés, reconocido por el gran público y la crítica desde los inicios de su carrera, en 1975.

Fue ese año cuando Mendoza (Barcelona, 1943) publicó La verdad sobre el caso Savolta, una novela, Premio de la Crítica, que inauguró una “nueva etapa en la narrativa española” devolviendo al lector “el goce por el relato y el interés por la historia que se cuenta”, según puso de manifiesto el jurado.

Fueron necesarias cuatro votaciones para que los miembros del jurado decidieran el ganador de un premio dotado con 132 mil 500 dólares y que ha cumplido de nuevo la ley “no escrita” del galardón, que se reparte alternativamente entre Latinoamérica y España.

El fallo fue anunciado por el ministro de Educación, Cultura y Deporte, Íñigo Méndez, en una rueda de prensa.

El humor como ingrediente de su literatura y la atracción que ha despertado en capas muy amplias de lectores son algunas de las características que destacó el presidente del jurado, Pedro Álvarez, que consideró que Mendoza mantiene “muy alto” el listón del Cervantes. “En la estela de la mejor tradición cervantina, posee una lengua literaria llena de sutilezas e ironía, algo que el gran público y la crítica siempre supieron reconocer, además de su extraordinaria proyección internacional”, destaca el fallo.

El Premio Cervantes sorprendió a Mendoza en Londres, donde ofreció una rueda de prensa, aunque ya trasladó al jurado su agradecimiento por su decisión, según explicó el ministro de Cultura, que conversó telefónicamente con el galardonado.

Varios de los “colegas” de Eduardo Mendoza, algunos de ellos candidatos a un premio que el año pasado recayó en el mexicano Fernando del Paso, expresaron su alegría por el fallo.

Así, Luis Goytisolo, uno de los escritores que figuraba entre los favoritos, dijo sobre él que es “un novelista muy correcto” y al que aprecia personalmente.

A otro de los favoritos para recibir el Premio Cervantes 2016, Álvaro Pombo, le pareció “muy bien” el fallo del jurado y aseguró que “es un autor que ha trabajado mucho y tiene una narrativa muy brillante”.

El escritor Juan Marsé, Premio Cervantes 2008, valoró muy positivamente que Mendoza haya sido galardonado y aseguró que “se lo merecía desde hace tiempo”.

Clásico de la narrativa

Un premio que le llega a Mendoza con 73 años y cuando en su carrera acumula ya 15 novelas, dos libros de relatos, dos obras de teatro y cuatro ensayos.

Todo un clásico de la narrativa moderna española, con gran éxito entre el público y la crítica con obras como El misterio de la cripta embrujada (1979), El laberinto de las aceitunas (1982) o La ciudad de los prodigios (1986), una monumental novela sobre la Barcelona de finales del siglo XIX.

Sin noticias de Gurb (1991), El año del diluvio (1992), Una comedia ligera (1996) o La aventura del tocador de señoras (2001), son otras de sus obras más conocidas.

El flamante Premio Cervantes ha recibido numerosos galardones a lo largo de su carrera como el de la Crítica, el Premio al Mejor Libro Extranjero de Francia, el Ciudad de Barcelona, Libro del Año de los libreros de Madrid, el de Novela de la Fundación José Manuel Lara, el Terenci Moix, el Planeta y el de la Generalitat de Cataluña de 2013, entre otros reconocimientos.

“Es un final de trayecto feliz"

Eduardo Mendoza afirmó ayer en rueda de prensa, en la capital británica, que el Premio Cervantes 2016, que le fue concedido hoy, es “un final de trayecto feliz”, aunque matizó que “eso no quiere decir que no vaya a hacer nada más”.

Así lo señaló Mendoza durante la rueda de prensa celebrada en el Instituto Cervantes de Londres, ciudad en la que reside y donde le sorprendió la noticia del premio “andando por la calle”.

Mendoza, como ya se mencionó se hizo con el “Nobel” de las letras en español, lo que valoró, por “su importancia” y por “el momento en el que llega”, como un “fin de ciclo”.

El escritor explicó que la buena acogida que tuvo su primera novela La verdad sobre el caso Savolta, que se hizo con el Premio de la Crítica en 1976, le “cargó de responsabilidades”.

“He vivido cincuenta años pensando que todas las esperanzas que se depositaron en mí iban a quedar frustradas, pero, ahora, al recibir este premio, veo que las cosas han salido más o menos bien”, apuntó.

La novela, a la que tuvo que cambiar el título original de Los soldados de Cataluña por problemas con la censura franquista, es un retrato de la luchas sindicales de principios de siglo XX en la Barcelona de la época. La obra es considerada como la primera novela de la transición democrática en España, tras la muerte del dictador Francisco Franco en ese mismo 1975.

El barcelonés quiso aclarar que no reside en la capital británica por la situación política de Cataluña, donde aseguró que nunca ha tenido “ningún problema ni personal ni oficial”, sino porque considera Londres su “refugio”.

También subrayó que no cree que sea “una rareza” el hecho de ser catalán y escribir en castellano: “Si tuvieran que darle un premio a todos los catalanes que escriben en español se agotaría el presupuesto del Ministerio de Cultura”, opinó en clave de humor.

Cuestionado sobre qué momentos de su trayectoria le vinieron a la cabeza tras conocer  que había recibido el Cervantes, Mendoza recordó cuando escribió la novela Sin noticias de Gurb (1991). “No sé ni cómo ni por qué la escribí”, sostuvo, antes de añadir que fue quizá “el momento cumbre y más inesperado” de su carrera literaria.

“Es difícil encontrar a alguien en España que, por gusto o por disgusto, no haya leído la novela”, afirmó.

También destacó como una de sus libros más importantes El misterio de la cripta embrujada (1979), porque “abrió la puerta a un tipo de literatura más callejera”.

El jurado del premio, cuyo monto sorprendió a Mendoza, que admitió que desconocía la cuantía, recalcó en el fallo que el escritor “sigue a Cervantes”. Algo con lo que el literato reconoció estar de acuerdo, pues reconoció que el creador de El Quijote tuvo una “enorme influencia” en él.

Sobre el humorismo que impera en toda su obra, el catalán mencionó que el humor es algo que está en su ADN y es “una forma de estar en el mundo”.