Elina Garanča hará gala en México
La mezzosoprano letona, uno de los iconos de la ópera mundial, cantará por primera vez en nuestro país en enero de 2017. Hoy se transmite, vía streaming, una actuación suya desde Nueva York

CIUDAD DE MÉXICO
Elina Garanča (Letonia, 1976) es una de las más grandes estrellas de la ópera mundial. La crítica musical señala a esta mezzosoprano como una de las figuras icónicas del momento, pues no sólo ha actuado con Anna Netrebko y Jonas Kaufmann, sino que su trabajo regularmente encabeza las producciones del Metropolitan Opera de Nueva York, la Royal Opera House, la Ópera Estatal de Baviera y la Ópera de Viena.
Por ahora se alista para interpretar a Sara, la duquesa de Nottingham, en Roberto Devereux, en el Met, que hoy será transmitida en vivo en el Auditorio Nacional de la Ciudad de México y que servirá como aperitivo para su debut en nuestro país, que ha programado para enero de 2017. La visita incluirá cuatro conciertos con al menos una presentación en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes.
Vía telefónica desde Nueva York, la intérprete concede unos minutos antes de su siguiente ensayo. Primero se detiene en esta versión de Roberto Devereux, donde actúa al lado de la soprano
Sondra Radvanovsky y el tenor Matthew Polenzani, la cual define como una producción novedosa que retoma con lucidez la historia original de Donizetti. Cuenta la triste historia de una mujer poderosa que controla desde el Reino Unido hasta Irlanda, y a pesar de todo no consigue controlar su corazón.
“Recordemos que Sara es el único personaje hecho de ficción, es decir, que no aparece en ningún capítulo de la historia, ya que es completamente la ilusión de otra persona. Así que, en mi caso, interpreto a este personaje para buscar sus particularidades humanas. Eso es lo que siempre hago en el escenario. Sara es una persona muy trágica, pues está forzada por el amor imposible de Roberto y sus obligaciones, como la mujer de su tiempo”.
Pese a todo, se trata de un rol muy difícil, apunta, porque su música es concentrada y muy aguda. “Ahora no recuerdo cuántas veces he cantado tantas notas altas en tan corto tiempo, sobre todo en el dueto que sostengo con el duque de Nottingham, durante el tercer acto, que es agudísimo… así que se necesita una voz bien ejercitada y de una gran flexibilidad”.
Después de una pausa, Garanča habla sobre su responsabilidad en el escenario. “Para mí el mayor reto es transmitir las emociones y las condiciones sicológicas de los personajes, para que el público establezca una relación con éstos. Y tal como en Roberto Devereux, que data de 1500, lo que busco es mostrar que a pesar de ser una historia antigua, pertenece al mundo moderno”.
La mezzosoprano también aprovecha para hablar del director austriaco Nikolaus Harnoncourt, quien falleció el pasado 5 de marzo y quien fuera de uno de sus impulsores en el mundo de la lírica. “Fue él quien me llevó a Salzburgo, donde mi nombre comenzó a girar en casi todo el mundo. Fue un director muy importante que reconoció mi trabajo, alguien que me enseñó que no importa si alguien te critica, porque siempre hay que seguir adelante y encontrar lo que uno busca en la música”.
De muchas maneras, Harnoncourt nunca se relajaba y siempre trataba de ayudar a los músicos y cantantes. “Hace un mes falleció y un día me quedé leyendo todas sus frases compiladas en críticas y entrevistas. Y no acababa de leer, porque en verdad era un grande”.
‘La panza de mamá’
El primer contacto de Elina Garanča con la ópera fue en el útero de su madre, ya que ella también fue cantante, dice. “Digamos que mi primer contacto fue desde que estaba en la panza de mi mamá. Incluso, los primeros recuerdos son de cuando ella ensayaba en casa y la veía aprenderse las palabras y las melodías.
“Mi primera visita a la ópera fue a los siete años. Obviamente me quedé dormida en el primer acto y después me fui a casa de una amiga para jugar con las muñecas. Lo cierto es que siempre quise ser actriz de teatro y desde los siete años quise cantar ópera. Tiempo después me impactaron Julia Migenes y Plácido Domingo con su Carmen; no sé cuántas veces vi aquella función espectacular, pero definitivamente marcó mi forma de ver la música”, asegura Garanča.
¿Le parece que la asistencia a la ópera vive un declive? “Al contrario de lo que dices, no veo un público viejo en Europa o Estados Unidos; hay mucha gente joven que asiste. Quizá el livestream ayuda, pero más las madres que sin miedo llevan a sus hijos a la ópera. Quizá salgan en la primera pausa, pero lo importante es que los niños vayan. En el fondo la ópera es como lo clásico: nunca morirá. ¿O no es verdad que aún nos sorprenden las esculturas de Miguel Ángel?”.
¿Qué le dejan los personajes a su historia personal? “Te diría que vivo dos vidas separadas. Quizá muchas veces mi vida privada influye en el escenario o viceversa, pero busco separar a Elina de la cantante”.
Para el resto de este año, Elina Garanča tendrá numerosas galas en Düsseldorf, Austria, Finlandia y Núremberg. En 2017 arrancará su actividad en México y luego volverá al Met Opera con El caballero de la rosa, de Richard Strauss, y participará en la gala por el 50 aniversario del Met al lado del mexicano Rolando Villazón.