Estados Unidos festeja 250 años de independencia; el futbol sigue cautivo de la indiferencia

Los estadounidenses presumen a su generación más talentosa en el Mundial, pero el futbol aún no logra desplazar la pasión que sienten por otros deportes.

Aficionados estadounidenses le restan importancia al futbol en su país
Aficionados estadounidenses le restan importancia al futbol en su paísSebastián Díaz de León

Banderas en cada esquina, fuegos artificiales, desfiles y el rojo, blanco y azul dominan las calles de Nueva York. Estados Unidos celebra el 250 aniversario de su independencia con el orgullo de quien presume ser una potencia mundial. Pero en medio de la fiesta, hay un invitado que todavía busca hacerse un lugar: el futbol.

Para buena parte del planeta, una Copa del Mundo detiene ciudades, cambia horarios de trabajo y monopoliza conversaciones. En Estados Unidos, el balón compite con rivales demasiado poderosos. El futbol americano sigue siendo el rey absoluto. Detrás aparecen el básquetbol y el béisbol, deportes que forman parte de la identidad cultural del país desde hace generaciones.

Para mí es más importante el futbol americano, en la liga de soccer no conozco a los equipos y por eso no le tomo interés“, señala Jhon,  aficionado norteamericano 

Aficionados celebran el 4 de julio en el marco del Mundial.
Aficionados celebran el 4 de julio en el marco del Mundial.Sebastián Díaz de León

No es que el futbol sea invisible. La llegada desde hace algunos años de David Beckham, Zlatan Ibrahimović, Wayne Rooney y actualmente Lionel Messi, ha conseguido llenar estadios y despertar el interés de nuevas generaciones, impulsadas también por comunidades de inmigrantes que viven el futbol como una tradición familiar.

Sin embargo, sigue lejos de ocupar el lugar que tiene en casi cualquier otro rincón del mundo. Paradójicamente, Estados Unidos presume hoy una de las selecciones más talentosas de su historia. Futbolistas que militan en Europa, infraestructura de primer nivel y una liga que continúa creciendo alimentan la ilusión de competir con las grandes potencias.

Creo que es la forma en la crecimos, aquí hay mucha facilidad de encontrar lugares públicos para jugar basquetbol, yo soy fanático de la NBA. El futbol me gusta pero realmente no le tomo importancia“, menciona Ann. 

En medio de un Mundial junto con México y Canadá como anfitriones, el desafío estadounidense no pasa únicamente por hacer un torneo impecable. El verdadero reto será conquistar a un público que todavía reserva sus mayores emociones para un touchdown, un home run o una clavada.

Porque 250 años después de su independencia, el futbol aún no termina de conquistar el país más poderoso del mundo.