El Estadio Ciudad de México llega "con cables por fuera" y caos vecinal

A horas del inicio de la Copa del Mundo, el Estadio Ciudad de México enfrenta obras de último minuto y fuertes protestas vecinales por restricciones de movilidad y exclusión económica en el perímetro

Por: David Olaff Bermúdez

Policías resguardando las inmediaciones del Estadio Ciudad de México.
El Estadio Ciudad de México, sede de la inauguración del Mundial 2026.Foto: Alejandro Aguilar.

A menos de 24 horas del silbatazo inicial de la Copa del Mundo, el ambiente festivo en los alrededores del Estadio Ciudad de México se cruza con la tensión de los trabajos de última hora. Mientras aficionados de Colombia y Corea del Sur se toman fotografías junto a cientos de periodistas y un despliegue de seguridad masivo, el inmueble vive una carrera contra el reloj: el panorama de incertidumbre por los tiempos de entrega no ha desaparecido del todo, y los detalles pendientes saltan a la vista.

Pese a que el discurso oficial afirma que el estadio está listo, la realidad en las instalaciones muestra un escenario de prisas. Camiones de carga entran y salen del recinto, mientras el personal operativo corre para afinar la logística de la ceremonia de apertura. En el perímetro, cuadrillas de trabajadores se apresuran a retirar los letreros colocados por manifestantes en semanas recientes, intentando limpiar la imagen de un inmueble cuyas áreas verdes, murales y rejas nuevas no logran ocultar que se estará inaugurando una obra con los cables por fuera.

Un festejo empañado por la exclusión y el caos vecinal

La prisa por terminar no es el único dolor de cabeza. Los habitantes de las calles aledañas han alzado la voz ante las severas y confusas restricciones de movilidad implementadas para el torneo, las cuales complican la vida diaria más allá de lo previsto:

 Control estricto de acceso: Los trámites para que los residentes ingresen a sus propios hogares se han vuelto un laberinto burocrático.

 Casos críticos: Una vecina denunció que para visitar a su madre enferma y suministrarle medicamentos en días de partido, dependerá de que un oficial de policía la escolte a pie hasta la vivienda para verificar el parentesco.

 Golpe a la economía local: Comerciantes locales y familias que dependían del ordenamiento de estacionamientos verán congelados sus ingresos.

 Ley seca selectiva: Los negocios de barrio tienen prohibida la venta de alcohol, mientras que las grandes cadenas de tiendas de conveniencia operarán con total libertad.

Entre la ilusión del balón, el estrés de las obras sin terminar y la indignación de una comunidad que se siente sitiada, el Estadio Ciudad de México llega a su cita con la historia: no como un escenario perfecto, sino como uno que resolvió sus pendientes al cuarto para la hora.