De la cancha al banquillo... en 'apenas' 40 años
Javier Aguirre y Hugo Broos estuvieron presentes en el primer partido de México como anfitrión en 1986. Cuatro décadas después volverán a encontrarse en el mismo estadio, ahora como entrenadores de México y Sudáfrica.

Cuarenta años después de enfrentarse como futbolistas, Javier Aguirre y Hugo Broos volverán a verse las caras este jueves en el Estadio Ciudad de México, aunque esta vez la historia será muy distinta. Ya no estarán dentro de la cancha, sino en las áreas técnicas, como entrenadores de México y Sudáfrica, respectivamente, en el partido que marcará el debut de ambas selecciones en la Copa del Mundo de 2026.
Ambos estuvieron presentes en el duelo entre México y Bélgica disputado el 3 de junio de 1986, en el que fue el primer partido de México como país anfitrión de aquella Copa del Mundo.
Aguirre formó parte del plantel dirigido por Bora Milutinovic y Broos defendió la camiseta belga. El Tricolor se impuso 2-1 en una tarde que, sin saberlo, dejaría una conexión que volvería a aparecer cuatro décadas más tarde.
Ahora, el destino los reúne nuevamente en el mismo escenario. Aguirre será el responsable de dirigir a una Selección Mexicana que busca aprovechar la localía en el tercer Mundial organizado por el país. Broos, por su parte, intentará que Sudáfrica vuelva a convertirse en una de las historias inesperadas del torneo, tal como ocurrió con Bélgica cuatro décadas atrás.
Aguirre recordó aquel encuentro durante la conferencia previa al partido. El técnico mexicano reconoció que identifica perfectamente a Broos desde aquellos días en que compartieron cancha.
En esa ocasión estaba el técnico de Sudáfrica, Hugo Broos, con Bélgica. Ha hecho un gran trabajo ahora como técnico y lo respeto mucho. Como jugador era fuerte y nos incomodó aquella ocasión, pero con pura fuerza mental ganamos”.
Las palabras del "Vasco" reflejan la dimensión del reencuentro. Dos futbolistas que coincidieron en el primer partido de México como anfitrión en 1986 volverán a encontrarse cuarenta años después, ahora como responsables de dirigir a sus respectivas selecciones en otra Copa del Mundo celebrada en territorio mexicano.
El técnico belga no ocultó lo que representa regresar al estadio donde disputó aquel partido de 1986. Reconoció que nunca imaginó vivir una situación semejante.
Es especial… nunca pensé que volvería aquí para otro partido así. En 1986 estuve en la cancha y ahora estaré en el banquillo. Es increíble”.
Broos también recordó el ambiente que encontró aquella tarde en el entonces Estadio Azteca.
Jugamos contra México en este estadio, lo recuerdo muy bien. La atmósfera fue fantástica. Ahora será diferente, claro, pero muy emocionante para mí”.
La historia se vuelve todavía más llamativa cuando se observa todo lo que ocurrió entre un partido y otro.
De aquel México-Bélgica de 1986, Hugo Sánchez se consolidó como uno de los futbolistas más importantes en la historia del país, después fue entrenador y hoy es analista. Manuel Negrete, autor del considerado mejor gol en la historia de los Mundiales, incursionó en la vida pública.
Figuras emblemáticas como Tomás Boy y Pablo Larios ya fallecieron. Del lado belga, muchos de aquellos jugadores quedaron como parte de una generación irrepetible que llevó a su país hasta el cuarto lugar del mundo.
Hace 40 años nadie sabía dónde terminarían sus vidas. Lo que sí sabemos es que este jueves, en el mismo estadio donde México inició su Mundial como anfitrión en 1986, Javier Aguirre y Hugo Broos volverán a encontrarse en una Copa del Mundo, ya no como futbolistas, ya no dentro de la cancha, sino como los hombres encargados de dirigir a México y Sudáfrica.
Porque a veces el futbol ofrece revancha, gloria o despedidas. Pero muy pocas veces permite ver, con tanta claridad, hasta dónde puede llevar una vida en cuarenta años.