Reúnen claves arqueológicas en torno al juego de pelota; Museo del Templo Mayor

La exposición busca dar un panorama general de esta actividad en la antigua Tenochtitlan

La muestra incluye piezas arqueológicas como cuchillos de sacrificio, esferas de piedra e instrumentos musicales minuatura.
La muestra incluye piezas arqueológicas como cuchillos de sacrificio, esferas de piedra e instrumentos musicales minuatura.Cortesía INAH/ Juan Carlos Talavera

Más de 100 piezas arqueológicas integran la muestra El juego de pelota en Tenochtitlan, inaugurada ayer en el Museo del Templo Mayor, en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Destacan figuras teotihuacanas y del occidente de México, que representan a jugadores de esta actividad lúdica y ritual, así como anillos de piedra, un hacha votiva que portaban los jugadores y dos pelotas de hule originales, procedentes del sitio olmeca El Manatí, Veracruz, que datan de hace 3 mil 700 años.

Templo Mayor
Templo MayorCortesía INAH/ Juan Carlos Talavera

“El objetivo de esta exposición es ofrecer al visitante un panorama general de lo que fue la práctica del juego de pelota en la antigua Tenochtitlan y se centra en el Teotlachco, que fue el principal juego de pelota de los mexicas al interior de su recinto sagrado”, comentó a Excélsior la arqueóloga Lorena Vázquez Vallín, curadora de la muestra que permanecerá abierta hasta septiembre próximo.

La muestra “incluye objetos de distintas partes del México prehispánico, porque esta fue una actividad presente en toda Mesoamérica y, además, la principal colección es un conjunto de ofrendas que fueron recuperadas a lo largo de las excavaciones del Teotlachco”.

También se muestran cuchillos de sacrificio, esferas de piedra que representan pelotas y otras piezas recuperadas por el Programa de Arqueología Urbana (PAU) en los años 90, que incluyen instrumentos musicales en miniatura, representaciones de Xochipilli-Macuilxóchitl, la deidad patrona del juego de pelota, así como cuchillos de sacrificio y miniaturas en concha, fémures y una reconstrucción hipotética del Teotlachco, que debió medir 50 metros de longitud y 34 metros de ancho, con base en las últimas

evidencias arqueológicas.

El juego de pelota, explicó Vázquez Vallín, “es una práctica que tiene muchas caras: fue un juego, pero también un ritual y una práctica usada para resolver ciertos puntos de conflicto entre sociedades o personas en el gobierno”.

La apertura de la muestra también contó con la participación de Patricia Ledesma Bouchan, directora del museo, y de Raúl Barrera, director del PAU, entre otras autoridades.