Lo que asusta a los jóvenes hoy, contado en cinco relatos

Estudiantes universitarios convierten sus temores —violencia, exclusión y ansiedad— en cuentos premiados reunidos en una antología de la UNAM.

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Cinco jóvenes mexicanos incursionaron en la literatura al escribir cuentos sobre el miedo, que se publicaron en una antología.Ilustraciones: Emmanuel Peña/ Cortesía UNAM-DGPFE y SECTEI

“Me da miedo no encajar, que nunca pueda ser normal y aporte a la sociedad. El tema de la inseguridad en México también me preocupa, pues cosas terribles nos pueden pasar a cualquiera. De niño temes a las cosas intangibles; pero de grande el temor cambia, se vuelve más real”, afirma Kendra Rauda Ramírez.

“Da miedo ver cómo hay presión social porque sigas las reglas y, si no lo haces, eres excluido de los grupos. Temo que se rompa la sensación de comunidad; la gente es capaz de hacer lo que sea por obtener su beneficio. Las personas son egoístas, pierden la humanidad”, agrega Fernando Dosamantes Antonio.

Los estudiantes de 19 años que cursan su licenciatura, ella Ingeniería en Computación y él Psicología, admiten que ven en la literatura una forma de enfrentar sus temores; razón por la que incursionaron en el género del terror con dos relatos que ganaron, junto con otros tres narradores, el Premio de Cuento Joven UNAM-SECTEI, que convocan cada año la UNAM y la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación de la Ciudad de México para impulsar a las nuevas voces literarias.

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El libro Con motivo del miedo se puede descargar de forma gratuita en (librosa.unam.mx)Ilustraciones: Emmanuel Peña/ Cortesía UNAM-DGPFE y SECTEI

Cinco historias que exploran el miedo desde distintas perspectivas: lo sobrenatural, la tradición oral, la violencia cotidiana, la salud mental y la incertidumbre frente a lo desconocido, integran el libro Con motivo del miedo, que se acaba de publicar y se puede descargar de forma gratuita (librosoa.unam.mx).

La antología reúne La orquesta de Gualtiero, de Rauda; El chico que contaba las estrellas, de Vanessa Tenorio Herrera; Nahual, de Dosamantes; El monstruo bajo la cama, de Nitza Soto Villarreal, y El impostor, de Francisco Cadena Mejía.

Sobre por qué escoger el miedo como territorio creativo, Dosamantes comenta en entrevista que explorar el tema desde la literatura surge en parte como una respuesta

“Siempre estamos buscando una forma de tranquilizarnos. Pero la manera de obtener esa calma, esa paz, es reflejando nuestros miedos. El terror ha sido complejo de describir, pero también divertido trabajar”.

Para Rauda, el terror es una emoción muy humana. “De hecho, es el sentimiento primordial que nos ha mantenido vivos a lo largo de nuestro proceso evolutivo. El miedo es una sensación con la que todos se pueden identificar, porque lo hemos sentido por lo menos una vez en nuestra vida: un miedo irracional o uno real y tangible.

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Los cuentos de esta antología presentan atmósferas inquietantes y tramas con fuerza narrativa.Ilustraciones: Emmanuel Peña/ Cortesía UNAM-DGPFE y SECTEI

“Además, es algo que nos puede dar adrenalina, que nos puede mantener muy atentos y concentrados en cierta situación. Manejar el miedo en los cuentos es un buen recurso para poder bajar la tensión de mucha gente”, señala.

A ninguno de los dos escritores en ciernes le fue difícil desarrollar este tópico. “No fue tan complicado. Me informé sobre las raíces culturales del nahual para poderlas aplicar al texto. Traté de hacer algo familiar, en el sentido de que el lector se sintiera en un ambiente conocido. El reto que enfrenté fue la extensión, pues me explayaba y debía ser breve”, añade Dosamantes.

Y Rauda explica que lo más complicado fue tratar de encajar sus ideas y el relato en un molde establecido, es decir, en las cláusulas de la convocatoria. 

No se me dificultó escribir sobre el miedo, pues ha estado conmigo desde que era niña. Siempre me han llamado la atención los temas que te hacen sentir en el extremo, como la ansiedad. Me gustan”.

Los entrevistados dicen que publicar su primer cuento los estimula a seguir escribiendo y confiesan que, aunque ejerzan sus carreras, no dejarán la literatura. Ya planean su próximo texto literario.

Mediante atmósferas inquietantes y tramas con fuerza narrativa, los cinco relatos que integran el título dialogan con preocupaciones actuales de la juventud y muestran el potencial de la literatura como espacio de reflexión y expresión.

El jurado, compuesto por Alejandra Amatto, Claudia Cabrera y Juan Carlos Quezadas, destacó la originalidad de las propuestas, el manejo del lenguaje y la construcción de finales inesperados; así como “la manera en que se integran tradiciones narrativas clásicas con inquietudes contemporáneas”.