El modelador del barro negro que le da vida y fiesta a la muerte

Con una trayectoria de 40 años, el escultor oaxaqueño Carlomagno Pedro Martínez crea tzompantlis y calaveras situadas en escenarios picarescos o apocalípticos

La obra de Carlomagno Pedro comprende alrededor de mil 500 piezas vinculadas con la muerte.
La obra de Carlomagno Pedro comprende alrededor de mil 500 piezas vinculadas con la muerte.Cortesía del artista

OAXACA, Oax.– Para el artista oaxaqueño Carlomagno Pedro Martínez (1965), abordar el tema de la muerte como eje central en su obra es "un pretexto para mostrar mis emociones".

De sus manos nacen tzompantlis (muros de cráneos) y calaveras situadas en escenarios picarescos, apocalípticos o inmersos en la vida cotidiana de las comunidades indígenas.

Desde joven, el maestro del arte popular se apasionó por el binomio vida-muerte, por lo que sus muros de cráneos y figuras alusivas reinterpretan las raíces prehispánicas y la cosmovisión mesoamericana vinculada al maíz y a la memoria de los ancestros.

Inmerso desde niño en una localidad de alfareros de barro negro, comenzó a desarrollar sus habilidades guiado por sus padres, quienes elaboraban piezas de ornato para la venta en el mercado local de San Bartolo Coyotepec.

Más tarde, el creador adquirió su formación profesional en el Taller de Artes Plásticas Rufino Tamayo y, antes de alcanzar la mayoría de edad, ya había montado su primera exposición individual.

El Premio Nacional de Ciencias y Artes 2014 modela el barro negro que le provee el paraje Guegove.
El Premio Nacional de Ciencias y Artes 2014 modela el barro negro que le provee el paraje Guegove.Cortesía del artista

El Premio Nacional de Ciencias y Artes 2014 modela el barro negro que le provee el paraje Guegove –fuente del insumo para los ceramistas de esta localidad, situada a 16 kilómetros al sur de la capital oaxaqueña–. Con herramientas sencillas, desarrolla un proceso creativo que define como su verdadera pasión, comenta en entrevista con Excélsior.

El escultor ha trabajado toda su vida empleando una técnica de origen prehispánico transmitida a lo largo de generaciones. Sin embargo, mediante un horneado subterráneo particular, provoca el humo denso que impregna las piezas hasta obtener tonalidades negras características.

La obra de Carlomagno Pedro, con más de 40 años de trayectoria profesional, comprende alrededor de mil 500 piezas vinculadas directa e indirectamente con la muerte.

En ellas presenta calacas en situaciones cotidianas, pícaras y risueñas –en carnavales y fiestas–, pero también en momentos de duelo y sollozo, como los velorios.

El tzompantli es una pared conformada por 100 cráneos de barro negro modelado y pulido que juega con la luz.
El tzompantli es una pared conformada por 100 cráneos de barro negro modelado y pulido que juega con la luz.Cortesía del artista

Calacas bebés, mujeres, músicos o enfiestadas bailando El torito serrano son piezas hechas a mano, únicas, donde predomina el modelado perfeccionado con técnicas de pastillaje, alisado, bruñido o calado.

Como parte de la colección del Museo Estatal de Arte Popular Oaxaca (MEAPO), se exhibe su tzompantli, una pared conformada por 100 cráneos de barro negro modelado y pulido que juega con la luz, haciendo que la apreciación cambie según la ubicación del espectador. La pieza es una apología de la Conquista de México.

Una réplica de esta obra se expuso en la ofrenda que el artista instaló en el salón alterno al Gran Premio de México 2019, en el Autódromo Hermanos Rodríguez de la Ciudad de México.

Otro de sus trabajos más significativos es el mural de tres por cinco metros titulado Juego en el inframundo, exhibido en la Academia de Béisbol de San Bartolo Coyotepec.

El escultor ha trabajado toda su vida empleando una técnica de origen prehispánico transmitida a lo largo de generaciones.
El escultor ha trabajado toda su vida empleando una técnica de origen prehispánico transmitida a lo largo de generaciones.Cortesía del artista

Con sencillez y un alto sentido de responsabilidad comunitaria, en su momento, el maestro acondicionó una sala dentro de la secundaria de San Bartolo Coyotepec para exhibir el trabajo de los artesanos locales, antecedente directo del actual MEAPO, inaugurado en 2004.

Además de su proyección en galerías y museos de Nueva York, San Francisco, San Luis Missouri, Los Ángeles, Chicago, Chile, España, y una decena de entidades del país, el artista gestiona becas para jóvenes promesas del arte popular oaxaqueño a través de fundaciones en México y Estados Unidos, impulsando su capacitación y promoviendo su trabajo ante redes internacionales de coleccionistas.