La luz y las pantallas se enfrentan en "500 Lúmenes", estreno en Bellas Artes
La directora escénica Alicia Sánchez presenta una pieza de danza multimedia inspirada en el pensamiento de Le Corbusier que reflexiona sobre la desconexión humana en la era de las pantallas.

Entender la luz como una fuente de vida y de imaginación. A partir de esa idea, la directora escénica Alicia Sánchez ideó 500 Lúmenes. El matiz de lo imperceptible, pieza dancística con el trabajo multimedia de Héctor Cruz y el diseño de iluminación de Mauricio Asencio, que será presentada hoy en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes, a las 20:00 horas, como parte de la temporada de danza 80 Movimientos.
Inspirada en el trabajo creativo del arquitecto y teórico suizo Le Corbusier, este proyecto profundiza en la ceguera espiritual de una humanidad que ha perdido la capacidad de mirarse a los ojos para entregarse a las pantallas, y apuesta por construir un paisaje poético que explora el origen y la deriva de la humanidad.

La obra es una invitación a mirar y a acercarse a la luz, a ese espacio donde los cuerpos en movimiento se aproximan a la arquitectura lumínica; es un proyecto que va más allá de una descripción y que nos lleva a vivir un fenómeno lumínico corporal”, detalla Alicia Sánchez en entrevista.
Esta coreografía, destaca la creadora escénica, nació del texto Le poème de l’angle droit, de Le Corbusier, “porque a partir de su lectura me di cuenta de la sensibilidad y de lo receptiva que es la humanidad ante los cambios y problemas que enfrenta el mundo.
Pienso en qué está pasando frente a la capitalización de nuestra humanidad y la manera como percibimos las cosas sensibles, naturales, orgánicas y no con la naturaleza, sino también con nuestros ecosistemas culturales y políticos, lo cual nos puede colocar ante la adversidad climática, política, social y cultural”, expone.
Pese a todo, Sánchez asegura que este trabajo no pretende ser catastrofista, “sino un punto de reflexión en el que podamos vernos a los ojos, sentirnos, apreciar la naturaleza y la luz como una fuente que da vida, como cuando estábamos en el mar, cuando aquella luz primigenia penetraba el océano para crear esa vida que más tarde saldría a la tierra. Entonces, digamos que 500 lúmenes… nos hace mirar la luz como una fuente de vida”.

¿Qué tanto cambió la idea de esta obra en la última década, considerando el primer ejercicio que ideó?
Revisité mis apuntes y todo aquello que le dio origen a aquella pieza y entonces aquello parecía algo muy utópico, pero ahora me doy cuenta de que el hecho de mirarnos en las pantallas ya es una realidad, que nos miramos y nos sentimos a través de la pantalla y que casi todo es filtrado a través de ese mundo digital, lo que ha provocado que no nos toquemos y que ahora dependamos mucho de una fuente de luz artificial, y sin esa artificialidad… sentimos que no hay luz y eso nos hace vivir en una opacidad”.
¿Cuál es la reflexión en aquella opacidad artificial? “Bueno, pareciera que no necesitamos conversar, que no necesitamos leer un libro ni mirar la naturaleza, sino aislarnos en un lugar donde uno pueda estar en contacto consigo mismo. Sin embargo, dentro de esa opacidad tenemos que generar otra manera de ver el mundo. Así que esos 500 lúmenes funcionarían como un reinicio, como si alguien volviera a encender la luz y nos permitiera comenzar, porque tenemos la posibilidad de ser conscientes y hacer un cambio”.
¿Se plantea en la obra alguna diferencia entre la luz natural y la artificial?
Sí, nosotros buscamos un juego entre la luz fría y cálida, mostrando al público que una viene del sol y la otra es sólo una fuente calorífica y energética que nos invita a sentirnos y acercarnos. Pero la luz fría también nos permite mirar e iluminar otras cosas.
“Así que la obra juega con los matices de la luz y nos aproxima a una y otra, pero nos muestra que esas fuentes creadas por el ser humano, como la bombilla, también tienen su relevancia, ya que representa la posibilidad de contener la luz”, asegura.

Por último, Alicia Sánchez adelanta sus próximos dos proyectos, que tienen una relación con esta obra que lleva a Bellas Artes. La primera se titula Réquiem y se presentará en el Teatro Elisa Carrillo del Centro Cultural Mexiquense.