La hija secreta de Miguel de Cervantes inspira Las Cervantas
La novela de Martha Bátiz revela la historia de Isabel y otras mujeres cercanas al autor de El Quijote, figuras poco conocidas de su entorno.
Isabel se enteró a los 15 años, tras la muerte de su madre, la tabernera Ana de Villafranca, que era hija del escritor y soldado Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616), el famoso autor de El Quijote.
Esta hija, que el dramaturgo tuvo fuera de matrimonio, que nació poco antes de casarse con Catalina de Salazar, en diciembre de 1584, despertó la curiosidad de la narradora mexicana Martha Bátiz sobre cómo fue la vida de las mujeres que rodearon al español, lo que inspiró Las Cervantas (Hachette), su primera novela histórica.
“Estaba haciendo mis estudios de doctorado en la Universidad de Toronto y, leyendo material para mi investigación de tesis; encontré un ensayo que decía que Cervantes habría escrito más si no hubiera sido por esa hija mal portada que le quitó tiempo, que era ingrata y lo hizo sufrir”, explica en entrevista.
Quien vive en Canadá desde hace 23 años señala que, ante su interés, su asesor de tesis le recomendó varias lecturas. “Fui juntando datos, información, a través de los años, y me di cuenta de lo interesante que son las mujeres que lo rodearon y me pregunté por qué sabemos tan poco de ellas y cómo influyeron su obra.
“En la pandemia decidí escribirlo. Aceptar el reto de bajar a Cervantes del pedestal, echar luz en su vida como hombre, no como el héroe literario y de guerra. Fue un experimento, una aventura. Temía que se tomara como una afrenta. Pero traté de verlo a través de la empatía y del amor que siento por él y su obra. El libro es como una carta de amor”, aclara.
Recrea la vida de Isabel y de las hermanas de Cervantes. “Tuvo que irse a vivir con una familia que no conocía. Llega como hija ilegítima a la casa, se convierte en bastarda y la hacen pasar por una sirvienta. Ella se rebela, pues le gustaba ir al mercado a hacer las compras, salir. Y, con el tiempo, demuestra que es excelente mujer de negocios. Lo aprendió de su madre en la taberna”.
Dice que también las hermanas del narrador, Andrea y Magdalena, eran mujeres fuertes. “Su vida doméstica estaba llena de litaciones, con unas reglas sociales muy rígidas. La Cervantes fue una familia atípica, porque él, nunca imponía su voluntad con base en la agresión. Era empático con las dificultades que enfrentaban las mujeres, quería mucho a sus hermanas, las protegía.
“Me encantó descubrirlo como un hombre atípico a su época, y a ellas independientes, adelantadas; se ganaban la vida, salvaron a sus hermanos de ser presos y vendidos como esclavos en Argelia”, detalla.
Bátiz concluye que la concepción de las mujeres que tenía Cervantes se refleja en El Quijote y sus obras de teatro. “Traté de apegarme a los hechos reales. No inventé más de lo necesarios. Isabel tuvo una larga y exitosa vida”.