La Generación Z es triste con fotos alegres: Valentina Vapaux
La escritora mexicoalemana analiza en su más reciente libro las contradicciones que enfrentan las personas que nacieron entre 1997 y 2012 al vivir hiperconectadas, en una era marcada por la ansiedad digital, pero también por la esperanza y la búsqueda de sentido.

“La Z es una generación triste con fotos alegres”, considera la escritora y periodista mexicoalemana Valentina Vapaux. “Tiene muchas posibilidades y esperanza, pero también está agotada y desorientada”, afirma en entrevista.
Como parte de “la primera generación que creció completamente bajo el influjo del internet”, la poeta decidió escribir un libro para diseccionar, a través de ensayos, crónicas y poemas, a ese “sector de la población luminoso, pero que vive en el vértigo permanente de la búsqueda de sentido”.
Generación Z (Taurus) retrata de una manera “íntima y aguda” a la generación más informada e hiperconectada, pero que “enfrenta una sobrecarga de estímulos, debido a que las redes sociales son una fuente inagotable de ansiedad y depresión”.

La egresada de Literatura y Escritura Creativa por la Freie Universität Berlin relata que se interesó en el tema como periodista cultural.
Había muchos artículos con una narrativa simplificada y negativa, como eso de que somos muy sensibles, de cristal. No me sentía representada. No había voces que vinieran desde adentro y quería entender cuáles son las contradicciones específicas”, destaca.
“Dos polos definen a mi generación. Por un lado, tenemos una sobrecarga enorme, pues ver cada día guerras, inestabilidad geopolítica, inflación, la inteligencia artificial; y también problemas de salud mental, que vienen de la comparación constante con ideales inalcanzables.
“Y el otro polo es que, debido al internet, tenemos mucha más libertad de conocer otros mundos y aprender cómo llegar a ellos; un desarrollo personal más abierto y eso nos convierte en una generación profundamente esperanzada. Vivimos a diario esa ambivalencia”, indica.
Vapaux, quien vive entre Berlín y Nueva York, aclara que “las redes no son el origen de los problemas de salud mental", pero sí los intensifican.
“Hay que ver cómo se puede manejar esa relación y estar conscientes de que las plataformas quieren hacernos adictos, sí quieren hacernos daño. Entre más tiempo pasamos en las redes, pueden encontrar más datos sobre nosotros, vendernos más productos y ganar más dinero”, agrega.
Dice que “debemos tener empatía con nosotros mismos y con las personas que amamos, pues la solución para salir de un círculo vicioso de ansiedad y depresión es vivir una vida autodeterminada. La autorrealización y la autodeterminación es el gran tema del libro.
“Cada persona debe encontrar lo que la hace feliz y lo que le da energía vital. Para mí es la poesía, escribir, seguir mis sueños, mi familia, mis amigos y el amor, pero es complicado encontrar lo que nos da pasión y felicidad. Un consejo para vencer la adición a las redes es llenar la agenda de deportes, de amigos, de vida real”, concluye.
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