Fernando Sampietro: el artista duchampiano que desafió al canon
Descubre la vida de Fernando Sampietro, el artista conceptual que desafió el canon mexicano. Conoce su obra y el rescate de su legado

Definido como un creador adelantado a su tiempo, Fernando Sampietro (1951-1984) “fue un artista profundamente duchampiano” que navegó por la bahía del arte conceptual, del arte abstracto, el collage y el cine experimental, pese a lo cual ha permanecido oculto y fuera del canon del arte mexicano.
Sampietro fue un artista autodidacta en los años 70, un transgresor que supo leer y reinterpretar a artistas como Andy Warhol, Pablo Picasso y Marcel Duchamp, como lo expone el libro Fernando Sampietro. Un verdadero duchampiano que se hacía llamar Marcelo del Campo, que da cuenta de sus múltiples facetas.
Para elaborar este volumen, explica Ana Sampietro, investigadora y sobrina del artista, fue necesario cuestionarse cómo se va escribiendo la historia del arte y, a partir de ese estudio y contexto, no sólo recuperar al artista olvidado, sino que esto obliga a cuestionar quiénes quedan fuera de estas narrativas y qué prácticas no fueron leídas en su momento.

Fernando nació en México, venía de padres exiliados, pero él hizo carrera aquí y siempre se consideró artista mexicano. Además, fue un autodidacta que se describía como ‘profundamente duchampiano’, quien frente al arte planteó un juego de transgresión e inteligencia conceptual que usó en sus obras y que, sin duda, en el contexto mexicano, no se había explorado hasta entonces.
“Además, toda su producción la hizo muy joven, porque murió a los 32 años, así que este libro y las dos exposiciones (realizadas en el Museo del Chopo y en el Museo Cabañas) no sólo hacen una revisión histórica de su producción, sino una activación contemporánea de una obra que al fin podemos leer y escuchar”, expone.

Un legado multidisciplinario y actual
¿Cuántas facetas tuvo este artista multidisciplinario?, se le pregunta a Ana Sampietro.
Fernando parece cuatro artistas. Tiene la serie de Las antenas; las reinterpretaciones de Warhol, como una manera transgresora del arte conceptual para intervenir y poder ser parte de los grandes maestros internacionales; la parte abstracta, y la de cineasta”.

¿Considera que su trabajo abstracto es muy actual?
Es lo que hablamos con Cuauhtémoc Medina. Quizás, en su momento, no fue reconocido porque no lo pudieron apreciar, pero hoy no te cuestionas tanto si tiene que estar en los estatutos del arte o no, pero en aquel momento, quizás, era muy adelantado a su época.
¿Qué tanta atención ha recibido a partir de este rescate? “Ha sido impresionante cómo, a partir de esta publicación, que se hizo desde un lugar muy familiar para homenajear a Fernando y hacerle un reconocimiento, salieron personajes como Cuauhtémoc Medina, Rubén Ortiz Torres, Vicente Rojo y Jesse Lerner, quienes, de cierta manera, ya habían conocido a Fernando en los años 70, aunque sí había quedado en el olvido”, explica.

¿Cuál fue el objetivo del libro?
Se buscó construir al personaje, pero también queríamos hablar de Fernando como artista y no desde lo familiar. Actualmente, lo podemos llamar artista conceptual, pintor y cineasta experimental, aunque su obra se conocía más bien en un círculo muy cerrado. Pero a partir de esta publicación y de las exposiciones realizadas por Cuauhtémoc Medina se pudo dar a conocer una obra que ha estado en resguardo de la familia por 40 años”.
¿Quedó algún cuerpo de obra fuera del libro? “El libro sí abarca todo. Quizá había películas y cintas Súper 8 inacabadas, pero no sabemos si fue su decisión o si dejó los proyectos, aunque es posible que algún amigo de Fernando tenga alguna obra que no esté considerada”.
¿Qué tanto se han difundido sus cortometrajes?
El trabajo de cine que hizo es igual de importante que la serie Las Antenas y todo lo demás que produjo. Él perteneció a la primera generación del Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC), así que a partir de la más reciente exposición nos acercamos al CCC para ver si tenían cintas de Fernando y justo apareció La Oveja Negra y otras fábulas, inspirada en la obra de Monterroso”.

El desafío de conservar el acervo
¿No estaba en la bodega familiar? “La cinta sí apareció en la bodega, pero la versión del CCC tiene mejor calidad y sonido”.
¿En qué museos buscarán exponerlo?
Estamos explorando en España, sobre todo al venir de una familia de exiliados; y en México ya veremos, porque (los museos) luego tienen una programación ya muy definida”, comenta.
La obra de Sampietro es resguardada en una bodega familiar, la cual no tiene las mismas condiciones que un museo, es decir, aire acondicionado, temperatura y control de humedad, por lo que en el futuro la familia podría donarla.
Es una bodega completamente casera, (pero) sí queremos ver si la obra es donada a instituciones públicas para que ésta forme parte del acervo cultural de México, pero es un tema que se tiene que conversar tanto con las instituciones como con la propia familia”, reconoce Ana Sampietro.

Y añade: “Cuauhtémoc Medina dice que es importante (integrarla en algún museo) y estoy de acuerdo con él, pues para que forme parte de este acervo y de la historia del arte, la obra tiene que ser parte de instituciones públicas y no nada más que se quede en un ámbito privado”.
¿Pensarían en alguna donación o comodato? “Todavía no sabemos”.
Mientras tanto, la obra permanecerá depositada en esta bodega que ya está mejor acondicionada, esperando a ver si hay otra exposición”, concluye.
