Biblioteca personal de Alí Chumacero: Los libros de un obrero de la palabra

Descubre el acervo bibliográfico de Alí Chumacero. Conoce los libros, anotaciones y joyas editoriales que moldearon la pluma de un gran maestro de las letras.

Biblioteca personal de Alí Chumacero: Los libros de un obrero de la palabra
Biblioteca personal de Alí Chumacero: Los libros de un obrero de la palabraRoberto Rodríguez Rebollo

Entre erratas y tachaduras, esta colección bibliográfica refleja la estatura intelectual de uno de los bibliófilos más entrañables que han dado las letras mexicanas.

El destacado poeta Alí Chumacero (1918-2010) fue uno de los editores de libros más importantes del país; corrigió textos de escritores de la talla de Octavio Paz, Juan Rulfo y Carlos Monsiváis, entre otros personajes de la literatura nacional.

Más de 43 mil unidades de información constituyen el acervo personal de Chumacero. Libros, revistas, ediciones antiguas, un fondo documental, folletos, catálogos, diccionarios y almanaques dan cuenta de la forma de pensamiento del ensayista nayarita.

Biblioteca personal de Alí Chumacero: Los libros de un obrero de la palabra
Biblioteca personal de Alí Chumacero: Los libros de un obrero de la palabraRoberto Rodríguez Rebollo

Don Alí era un hombre bohemio que tenía el don de la palabra; cautivaba con la palabra. Por eso, este espacio nos introduce en un océano de saberes; y no sabemos a qué puerto nos va a llevar, porque el conocimiento nos transforma, nos hace reflexionar”, destacó Javier Castrejón Acosta, coordinador de las Bibliotecas Personales de la Biblioteca de México.

Secciones temáticas de esoterismo, psicología, parapsicología, arte, historia, poesía, filosofía, entre otras, son parte de lo que puede encontrarse en la estantería del recinto, cuya arquitectura evoca el casco de un barco como símbolo de un viaje cultural a través de los libros.

La distribución espacial respetó la forma en que la tenía Chumacero, incluida la representación de un árbol que se encontraba al interior de su casa, en la calle de Gelati en la colonia San Miguel Chapultepec, donde el escritor resguardaba su colección de libros.

Cuando un usuario cruza el umbral de esta puerta se convierte para nosotros en el centro del universo”, agregó Castrejón Acosta.