‘Me quiso someter... le dí en las costillas’, testimonio de víctima en el Metro

Una mujer de 46 años y una joven de 19 narran a Excélsior las agresiones de las que fueron objeto en el Metro

Maru sufrió un derrame en el ojo por el puñetazo que recibió. Foto: Especial
Maru sufrió un derrame en el ojo por el puñetazo que recibió. Foto: Especial

CIUDAD DE MÉXICO.

Una mujer de 46 años y una joven de 19 narraron a Excélsior las agresiones de las que fueron objeto en instalaciones del Metro.

Maru, una mujer de 46 años y un metro ochenta de estatura, salía de la estación Santa Anita del Metro, cuando un tipo se le acercó y le dijo “me vas a acompañar”. Ella intentó decir algo, el sujeto le soltó un puñetazo en la cara y trató de someterla.

Si ella no hubiera llevado consigo una “máquina de dar toques” tal vez el agresor habría conseguido su objetivo.

Él me quiso someter, y yo le agarré la mano, yo traía en la bolsa de la bata una máquina de dar toques. Le quité el seguro y le di en las costillas, él me insultó, y me dio un golpe en las rodillas”, relató Maru a este diario.

Entonces ella le dio una segunda descarga al atacante y sólo así logró tirarlo al piso. Corrió a la avenida, se paró en medio de Eje 2 Oriente Congreso de la Unión y obligó a un camión a que le hiciera la parada; así pudo llegar hasta la escuela de enfermería donde estudia.

Más tarde, en el hospital, le diagnosticaron un derrame en el ojo y un esguince en la muñeca.

Mientras el médico me atendía le dijo a la enfermera ‘hijos de la fregada, ya van muchos casos, ¿no?’”, recordó esta mujer que tiene entrenamiento en defensa personal.

Al llegar a su casa, Marú no pudo contener el llanto.

Lloré porque yo mido 1.80 metros, peso 120 kilos, sé defensa personal y traía la chicharra, pero si atacan a mi sobrina, se la llevan, carajo. La cargan y se la llevan”, exclamó esta exguardia en el Aeropuerto sobre del ataque que sufrió el lunes pasado.

Maru reconoció que no ha acudido a denunciar en la Procuraduría, pero aseguró que lo está valorando.

DESDE OCTUBRE

Este diario también entrevistó a Natalia, una joven de 19 años, estudiante de ingeniería de la UNAM. Igual que Maru mide un metro ochenta.

Antes de que se empezaran a escuchar las historias de secuestros en el Metro, en enero de este año, ella vivió una experiencia adversa en octubre de 2018 en la intersección de la Línea 9 y la Línea 7.

Natalia caminaba en la estación terminal Tacubaya cuando de pronto un tipo la empezó a mirar insistentemente.

La chica subió en la estación Centro Médico, de la Línea 9 “y se subió súper rápido un señor de 50 años, canoso, de lentes y se agarró del mismo tubo que yo con la intención de recargarse en mí.

Pensé que era otro caso de acoso, de los que tristemente vivimos todos los días, pero de pronto me asusté porque el tipo no me dejaba de mirar. Me cambié de lugar y el tipo me seguía viendo”, relató.

Cuando hizo el transbordo de la línea 9 a la 7, en la estación Tacubaya, el tipo caminó de prisa, tratando de alcanzarla. Ella corrió y él corrió detrás suyo. Ella se subió a un vagón y el sujeto hizo lo mismo.

Cuando me asusté más fue cuando me cambié de vagón para tratar de perderlo y él también se cambió de vagón y venía hacia mí. Allí empecé a llorar y de pronto el chavo que vendía dulces me preguntó ‘¿estás bien?’ y ya le dije que no y le conté lo que pasaba”, recordó Natalia.

Cuando el vendedor ambulante la tomó del brazo y miró de frente al agresor, el individuo finalmente dejó de perseguir a la estudiante de ingeniería.

 

SIN DENUNCIA

Ninguna de las dos víctimas ha acudido a formalizar su denuncia ante el Ministerio Público.

Natalia reflexionó: “¿A quién iba a denunciar o qué pruebas podría presentar de que un tipo me siguió por tantas estaciones y que al parecer tenía la intención de llevarme?”.

Mientras que Maru, quien vivió la experiencia de intento de secuestro afuera de la estación del Metro Santa Anita el lunes pasado, señaló que ya valora presentar una denuncia.

cva