¿Qué es la estafa del 'Artista Enamorado' y cómo protegerse?
Detrás de la pantalla podría no estar ninguna celebridad, influencer, cantante, actor o deportista, sino un estafador.

¿Quién no quisiera que le cantara su artista favorito o que le llegará un mensaje privado de ese ídolo del deporte o actor inalcanzable? Parte de eso va con la llamada estafa del “Artista Enamorado”; ten cuidado pues detrás de esto que parece un sueño romántico, se esconde un estafador buscando ganarse tu confianza… y enseguida tu DINERO.
La Policía Cibernética de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) de la Ciudad de México alertó sobre esta modalidad de fraude conocida como el “Artista Enamorado”, en la que delincuentes se hacen pasar por celebridades, influencers, cantantes, actores o deportistas para acercarse a sus seguidores.

La trampa comienza en forma sencilla. De pronto llega un mensaje privado de una supuesta celebridad. El perfil puede tener fotografías, publicaciones y hasta información suficiente para hacerlo parecer auténtico. El supuesto famoso asegura que decidió escribir personalmente porque algo llamó su atención o porque quiere tener una conversación más privada con uno de sus seguidores. Ahí comienza el juego perverso.
Durante días o incluso semanas, el estafador mantiene conversaciones frecuentes, pregunta cosas personales, se muestra atento y poco a poco busca crear un vínculo emocional. Después aparecen los mensajes cariñosos, las declaraciones de amor y hasta las promesas de conocerse personalmente o iniciar una relación.
Cuando siente que ya existe suficiente confianza, llega la verdadera intención: PEDIR DINERO.

Los pretextos pueden ser de todo tipo. Una emergencia médica, un problema legal, un boleto de avión para finalmente conocerse, el pago de una aduana para recibir un supuesto regalo o hasta una “membresía especial” necesaria para continuar hablando con la celebridad.
En otras ocasiones ni siquiera buscan dinero de inmediato. Piden fotografías de identificaciones, información bancaria, datos personales, contraseñas o códigos de verificación que llegan al teléfono. Con esa información pueden intentar entrar a otras cuentas o incluso cometer robo de identidad.
Por eso, la SSC advierte que hay una regla básica que puede evitar muchos problemas: una celebridad real no anda pidiendo dinero, datos bancarios ni códigos de seguridad a sus seguidores por mensaje privado.
También recomienda desconfiar cuando una supuesta figura pública aparece de la nada y rápidamente quiere llevar la conversación a WhatsApp, Telegram u otra aplicación; revisar cuidadosamente si la cuenta realmente pertenece al artista y comparar el perfil con sus cuentas oficiales.
Y aunque la conversación parezca convincente, no hay que enviar transferencias, criptomonedas, tarjetas de regalo ni dinero bajo ninguna circunstancia. Tampoco compartir documentos, contraseñas, información bancaria o códigos recibidos por SMS.
Si existen dudas sobre las fotografías del perfil, una búsqueda inversa de imágenes puede ayudar a descubrir si fueron tomadas de otras cuentas o páginas de internet. También conviene mantener limitada la información personal que dejamos pública en nuestras redes y activar la verificación en dos pasos.
Si el engaño ya ocurrió y hubo algún depósito o se compartieron datos sensibles, la recomendación es actuar cuanto antes: contactar al banco, cambiar las contraseñas de las cuentas que pudieran estar comprometidas y guardar todas las pruebas posibles, desde capturas de pantalla y conversaciones hasta enlaces y nombres de usuario.
La Policía Cibernética también pide reportar y bloquear los perfiles falsos, además de hablar de este tipo de engaños con familiares y amigos, pues los delincuentes precisamente se aprovechan de la emoción, la admiración y la confianza para hacer que una historia aparentemente romántica termine convirtiéndose en un FRAUDE.
Para recibir orientación o reportar algún caso, la Policía Cibernética de la SSC atiende en el 55 5242 5100, extensión 5086, así como a través del correo policia.cibernetica@ssc.cdmx.gob.mx.