Clara Brugada
- Entre proyectos y promesas,
caminaba la ciudad,
Clara Brugada observaba
con firmeza y claridad.
Planeaba grandes Utopías
para la urbe transformar,
sin saber que la Calaca
ya la salía a buscar.
“Vengo por ti, Clara amada”,
dijo La Parca al pasar,
“que en el Panteón de Dolores
un Pilares voy a instalar”.
La Flaca sonriente
no quiso esperar más,
se la llevó en su calandria
para no volver jamás.
Hoy Clara en el inframundo
gobierna con gran tesón,
armando talleres y artes
por todo el Mictlán en unión.
Alessandra Rojo De la Vega
- Con belleza y elegancia
Alessandra anda chambeando,
y entre encuentros y reuniones,
La Parca la anda rondando.
“Ya atendiste la Cuauhtémoc”,
firme le dijo la calavera.
“¡Ahora a grabar mis reels!”,
respondió Rojo De la Vega.
“Tengo baches que tapar
y vecinos que escuchar”
“Espérame calaquita,
y déjame trabajar”.
“Sigue chambeando alcaldesa,
yo regreso en la elección
que aquí en la Cuauhtémoc,
Aún te falta otra votación”.
Citlalli Hernández
- Doña Citlalli se paseaba
con habilidad y gallardía
para amarrar la Condesa
y gobernar la alcaldía.
“¡Detente morenista!”,
Le gritaba la muerte
“¡Que te he de llevar
para dejarte inerte!”
“¡Frena calaquita!”,
le gritaba explosiva.
“Que ando dudando,
y eso me desmotiva”.
La parca en la Cuauhtémoc
aspirantes acechaba,
pero de la candidatura
Citlalli ya se deslindaba.
“Vete calaquita, vete,
no me andes siguiendo,
que en la alcaldía,
me ando definiendo”.
Pablo Vázquez
- Pablo Vázquez muy atento
vigilaba la gran ciudad,
cuando vio que la Flacucha
sin pena dañaba la vialidad.
“¡Deténgase ahí, Calaca!
¡No se me vaya a escapar!
Que en la CDMX
todos debemos transitar”.
La Huesuda indignada
su guadaña levantó:
“¡Soy la Muerte, secretario!
¡Nadie jamás me paró!”.
Pablo pidió por el radio
apoyo de una patrullita,
y al ver llegar a la SSC,
la Muerte se hizo bolita.
Buscaron su identificación
y no la pudieron hallar,
no traía ni la credencial
ni a quién poderle llamar.
“¡Mejor me voy al panteón!”,
gritó La Flaca asustada”,
“¡con tanta patrulla enfrente
ya no puedo hacer nada!”.
Maltrato animal
- En un mercado encerrados
los perritos se encontraban,
en tanto, los capitalinos
ni de lejos los miraban.
“Ni el infierno es tan malo
como Mixhuca y Sonora”,
pensaban los lomitos
con tristeza y con zozobra.
Pasó por ahí La Flaca
y al ver cómo sufrían,
exclamó muy indignada:
“¡No cuidan a sus guías!”.
A todos se los llevó
al Mictlán a descansar,
con juguetes y croquetas
para su pena sanar.
Y cada Día de Muertos
a la tierra regresaron;
“¡Aún aman al humano!”,
dijo al ver cómo jugaron.
Hoy los perritos en paz
buscan de la Muerte su guía,
porque allá en la capital
nadie cuida de su vida.
Metro
- La Catrina en Mixcoac entró
pero el andén atascado halló
de un empujón su guadaña cayó
y un cortocircuito provocó.
Intentó abordar en Panteones,
quería usuarios sin parar
muy diva iba con sus tacones
y cayó en los torniquetes al entrar.
A la Línea 3 La Flaca llegó,
a Universidad quería arribar
y en Indios Verdes abordó
para varios pumitas llevar.
La Catrina a Hidalgo llegó
con su sombrero de estilo París
y observó los candelabros
cuando caminaba como institutriz.
Tan elegante se sentía,
pero aplastada quedó
entre una multitud que salía
y su sombrero pelón le dejó.
Salvador Guerrero Chiprés
- En el C5 muy temprano
revisaba el monitor,
cuando vio a La Flaca
entrando a buscar al coordinador.
“¡Vengo a llevarte conmigo!
Salvador, llegó tu hora”.
Él la ubicó en un instante
en la pantalla supervisora.
“¡Atención en las consolas!
Una intrusa en la ciudad:
trae guadaña, viste de negro
y amenaza la seguridad”.
La Huesuda, sorprendida,
vio las cámaras doquier:
“Ni en el centro del panteón
me habían vigilado tan bien”.
“No te te hagas, doña Muerte,
que ya te tengo ubicada;
te veo en todas las pantallas
y hasta en la toma privada”.
Se fue la calaca corriendo
protestando en el zaguán:
“¡Vine por el del C5
y hoy mis huesos filmarán!”.