Después del gol, más que una celebración

Después del triunfo, el otro equipo salió a la cancha: 360 trabajadores limpiaron Reforma

Excélsior / Diseño

La noche del 18 de junio, miles de aficionados mexicanos salieron a las calles de la Ciudad de México para celebrar la victoria de la Selección Mexicana sobre Corea del Sur en la Copa del Mundo 2026. Paseo de la Reforma, el Ángel de la Independencia y el Zócalo capitalino se convirtieron en los principales puntos de reunión de una fiesta que se prolongó hasta la madrugada.

Pero cuando terminó el festejo comenzó otro operativo igual de importante: la recuperación de la ciudad.

De acuerdo con la Secretaría de Obras y Servicios de la Ciudad de México (Sobse), durante la noche del jueves y la mañana del viernes se desplegaron labores continuas de limpieza en el Ángel de la Independencia, sus alrededores, el Zócalo y diversas calles del Centro Histórico para retirar los residuos acumulados tras las celebraciones.

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El saldo fue de alrededor de 40 toneladas de basura recolectadas, una cantidad que equivale al peso aproximado de 40 automóviles compactos.

Para realizar las labores se movilizó un operativo integrado por 360 trabajadores, apoyados por 23 vehículos, seis hidrolavadoras y una pipa de agua. Mientras gran parte de la ciudad aún celebraba la clasificación del Tricolor, las cuadrillas de servicios urbanos comenzaron a trabajar para devolver la normalidad a algunos de los espacios más emblemáticos de la capital.

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Las imágenes difundidas por Excélsior mostraron montones de botellas, latas, vasos, bolsas y otros desechos esparcidos sobre Paseo de la Reforma, especialmente en las inmediaciones del Ángel de la Independencia, tradicional punto de encuentro para las celebraciones futbolísticas.

Los trabajos iniciaron durante la madrugada y se prolongaron hasta aproximadamente las 10 de la mañana del viernes. Una vez concluidas las labores, la circulación vehicular en Paseo de la Reforma pudo ser reabierta en su totalidad.

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La historia de la noche tuvo así dos protagonistas. Por un lado, miles de aficionados que inundaron las calles para celebrar un triunfo histórico de México en el Mundial. Por otro, cientos de trabajadores que, lejos de los reflectores, retiraron 40 toneladas de residuos para que la ciudad recuperara su ritmo habitual pocas horas después de la fiesta.

Según los datos de la Sobse, el operativo se concentró en los puntos donde se registró la mayor afluencia de personas, confirmando que el festejo por el triunfo ante Corea del Sur dejó una huella visible en la capital, pero también mostró la magnitud del trabajo necesario para restaurar el orden urbano después de una celebración multitudinaria.