Prisca domina sus miedos

Antes de llegar al podio, Prisca Awiti vivió el temor, la motivación y el llanto; la judoka comparte los momentos previos a su histórica participación

thumb
Prisca Awiti

Prisca Awiti no contuvo el llanto la noche del 29 de julio. Su hermano Philip le envió un video de casi 30 minutos: eran mensajes de las personas que más la quieren, apoyándola para llegar al último capítulo de una historia que cinceló sin descanso por tres años: su regreso al tatami olímpico.

¡Ver eso me motivó como no te imaginas! Mensajes de amigos y familia que no veía hace tiempo; de tíos, tías, sobrinos…tuve que tomar un break de tanto que estaba llorando”, recordó aún conmovida al descubrir que esa vitamina fue tan intangible como nutritiva.

Prisca despertó motivada y al caminar del edificio de México en la Villa Olímpica, al transporte hacia su competencia, hubo una introspección.

Un momento muy difícil de mi vida pasó en el Mundial del año pasado: fui quinta y tuve una depresión deportiva que nunca había vivido y me prometí que si llegaba a un combate por medalla, no perdería. ¡No quería sentir eso de nuevo!”, compartió en exclusiva con Excélsior.

Con el apoyo de sus seres queridos y una promesa a sí misma, Prisca trabajó cada victoria y entre cada triunfo unas gomitas con azúcar endulzaron su ascenso hacia la gloria. Philip, en las gradas, lloraba: su hermana, la pequeñita a la que inspiró a entrar al judo y con quien hacía llaves y derribes entre sala y cocina de su hogar, sería medallista olímpica.

Cuando gané la semifinal (a la polaca Angelika Szymanska) tardé como 20 segundos en darme cuenta. Empecé a llorar y pensé: “¡Wow! Sí lo logré”. No pensé que sería tan grande ese momento”, recordó Prisca que en ese instante abrazó a su entrenador, Federico Vizcarra.

La plata histórica -primera para el judo mexicano- es una inflexión no sólo para Prisca Awiti, quien de las tres nacionalidades: keniana, británica y mexicana, eligió la última.

Algo muy importante que me dio México es disfrutar el camino. Antes, donde estaba, me veían como un número y cuando llegué a México me vieron como persona antes de ser deportista y creció mi mentalidad: hay que soñar en grande ¡siempre!… pero la meta es convertir los sueños en metas y ver cómo cumplirlas”, rememoró la medallista panamericana, quien puso al judo en el reflector nacional.

Vanessa Zambotti nos enseñó que se puede lograr ir a varios juegos y ahora ocupábamos este otro paso (la medalla) para que creamos que sí es posible lograrlo y tengamos más confianza e inspiración.

Estoy muy segura y confío mucho que tal vez es la primera pero no va a ser no va a ser la última medalla de México en el judo de Juegos de París”, garantizó Awiti Alcaraz, quien hizo de aquellos mensajes vitamina al corazón y con el radiante logro argento de su historia es ahora vitamina inspiradora para México y el judo.

Aquí podrás acceder a noticias en tiempo real

Conoce lo más viral en Facebook Trending 

Lee a los columnistas de Excélsior Opinión

clm

X