Reflexión sobre formación

La pirámide de la formación está invertida

Cuando se analiza el formato y los contenidos del curso de entrenador de futbol se manifiesta una incoherencia, algo que sucede no sólo en México y que no es monopolio del futbol en el territorio nacional; acontece en muchos deportes. El proceso de formación como DT se divide en cuatro módulos. Aprobando el primero se obtiene la Licencia D, que habilita para dirigir Sub 13 y Sub 15. Cursar el segundo permite la obtención de la Licencia C, que valida para dirigir Sub 17 y LigaTDP. Al final del segundo año, completando los módulos 3 y 4, al obtener la Licencia B, se puede entrenar Sub 20 y Liga Premier, y 1ra División al finalizar todos los cursos y alcanzar el título de entrenador.

¿Dónde está la inconsistencia? ¿Quién debe estar más preparado, alguien que trabaja con un niño de 10 años o quien lo hace con un profesional? Sin discusiones, el que tiene la enorme responsabilidad de formar a un chico. Carecer de una amplia capacitación cuando se participa del proceso de formación de un joven no sólo puede truncar su futuro deportivo, sino lo que es mucho más grave, su porvenir como persona. La actuación de los padres de niños deportistas muchas veces, y con razón, ha estado en tela de juicio. Las ilusiones alrededor de un potencial deportista de élite suelen hacer cometer errores al entorno familiar, pero también hay otra cara de la moneda.

¿Merecen los formadores de nuestros niños la libertad para actuar sin ser evaluados? Seguramente no. Lo descrito anteriormente manifiesta todo lo contrario a un círculo virtuoso; profesionales no suficientemente capacitados para trabajar con niños y padres que, aunque tienen derecho, intervienen de forma incorrecta.  

La realidad es que la pirámide de la formación está invertida. Mientras no seamos conscientes de la importancia de la educación integral que deben tener los entrenadores de fuerzas básicas, será mucho más complicado que México se convierta en una usina de jugadores de élite.

Si bien en otros países el formato del curso de técnico es parecido al nuestro, la formación integral de los entrenadores se complementa con un entorno mucho más accesible a la educación en ciencias deportivas. En España, por ejemplo, es normal que un joven técnico de una categoría menor cuente con maestrías en sicología, fisiología u otras áreas que complementen su capacitación. 

Seguramente ya me veo repetitivo, pero una revolución en el conocimiento es lo único que nos puede impulsar al próximo nivel.

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