Procesos y opciones

Desde que Monarcas y Puebla anunciaron el cambio de técnico, son varios los nombres en danza.

El pasado fin de semana, Monarcas y Puebla decidieron cambiar a sus respectivos entrenadores. Tanto Javier Torrente como Chelís dejaron su puestos en la Jornada 5. Ambos venían desempeñando su tarea desde el año anterior y fueron partícipes activos de la planificación del plantel durante el largo periodo de receso veraniego.

¿Qué pudo haber sucedido, además de los malos resultados, para que en cinco partidos se tire por la borda todo lo planificado en pretemporada? ¿Qué responsabilidad institucional cabe en estos casos?

Considero que hay que ser muy prudente para opinar en estas situaciones, porque soy consciente de que sólo los que viven el día a día de los clubes tienen todos los elementos de análisis. Pero, habiendo dicho esto, conceptualmente creo que existen disfunciones institucionales cuando se decide cambiar de entrenador recién disputados cinco partidos de un torneo apertura, después de más de dos meses sin competencia en el periodo del año donde los clubes tienen el tiempo, junto con el entrenador, de planificar el año futbolístico.

Aunque considero que los procesos siempre deben completarse, un cambio de rumbo en una quinta fecha es más entendible, casi nunca justificable, en un Clausura. En el caso de que no haya sido bueno el desempeño del equipo en el primer semestre, es normal que la  directiva, con el objetivo de no tirar por la borda todo lo delineado en el verano, apueste por la continuidad y, en caso de que, empezando el torneo no se vea una mejoría, se dé un golpe de timón. Pero recién arrancado el Apertura dar un cambio de semejante magnitud creo que tiene muchos más responsables que el director técnico cesado y los jugadores. Desde que Monarcas y Puebla anunciaron el cambio de técnico son varios los nombres en danza, pero salta a la vista las pocas opciones de entrenadores mexicanos. Lo que sucedió en el proceso de selección de entrenador del Tri, luego del alejamiento de Osorio, dejó de manifiesto las pocas opciones que ofrece el futbol mexicano, pero lo preocupante es que las limitantes no terminan ahí, lo que aconteció con el combinado nacional también se da con los clubes de la Liga MX. Con los presupuestos que se manejan en nuestro medio, el compromiso de los equipos no debe ser contratar entrenadores nacionales en caso que no los considere aptos, pero sí tienen la obligación de ayudar a formarlos. Se debería identificar jóvenes con potencial de técnicos e invertir en su capacitación. De ello depende nuestro futuro.

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