Martino, Luis Enrique y la prensa

• Siempre se quejaron de la manera que el periodismo gestiona la información. Es una realidad que el ciclo del Tata fue de mayor a menor. La suerte esquiva con el gol dinamitó la confianza socavando el funcionamiento colectivo y arrastrando al equipo en una dinámica ...

• Siempre se quejaron de la manera que el periodismo gestiona la información.

Es una realidad que el ciclo del Tata fue de mayor a menor. La suerte esquiva con el gol dinamitó la confianza socavando el funcionamiento colectivo y arrastrando al equipo en una dinámica negativa (en rendimiento, no en resultados) que no ha podido terminar de revertir.

Sería naif decir que me sorprende, pero me incomoda mucho cuando las opiniones se convierten en descalificaciones y lo que está sucediendo con Martino excede la polémica mediática. Al escuchar y leer las barbaridades que se dicen es imposible no ser empático con Carlos Vela y entender su decisión de autoexcluirse. El ambiente alrededor de la Selección puede volverse insoportable.

Los protagonistas, con razón, siempre se quejaron de la manera que el periodismo gestiona la información, pero también es cierto que pocas veces hicieron algo para cambiarlo. Despotrican que poco les preguntan de futbol, pero, cuando surgen cuestionamientos, muchos se muestran esquivos a dar explicaciones.

Luis Enrique, técnico de España, siempre tuvo una relación tensa con los medios, y como sucedía en tiempos de Javi Clemente y su cruzada contra el Grupo Prisa, sus contadas comparecencias generaban mucho morbo. Como buen estratega, tomó la iniciativa y movió una ficha que nadie esperaba presentando una propuesta revolucionaria de comunicación que interpela a los medios tradicionales: durante el mundial hará sesiones de “streaming” donde interactuará directamente con los aficionados. Así como la práctica business to consumer (B2C) persigue contactar de manera directa al consumidor final eliminando intermediarios, el asturiano busca que su mensaje llegue sin interferencias a la gente. Esta movida no sólo espanta a los periodistas que entienden que una interacción directa entre público y protagonistas los puede volver prescindibles, sino también a mucha gente del futbol, que cree que adaptarse a los nuevos tiempos es casi una herejía.

Definir el plantel mundialista conlleva un análisis multifactorial que sólo el Tata y su staff técnico tienen la suficiente información y perspectiva para decidir con legitimidad. Salvo Vela, autoexcluido, ningún otro jugador que quedó fuera cambiaría la fisonomía del equipo. Nombre más, nombre menos, están los que tienen que estar y con ellos México tiene argumentos para competir.

Hoy es el último ensayo antes de Polonia, que será un choque crucial para las aspiraciones de la Selección. En la suerte del TRI se juega el prestigio del futbol mexicano. ¡Vamos, que se puede!

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