La gran final
EL CAMPEÓN El pasado fin de semana, una vez más, se definió de forma agónica el campeón de la Liga MX. Sufrimiento para los aficionados de cada equipo, pero deleite y entretenimiento para los espectadores neutrales. Hablar de justicia en el futbol es adentrarnos en un ...
EL CAMPEÓN
El pasado fin de semana, una vez más, se definió de forma agónica el campeón de la Liga MX. Sufrimiento para los aficionados de cada equipo, pero deleite y entretenimiento para los espectadores neutrales.
Hablar de justicia en el futbol es adentrarnos en un terreno fangoso y en discusiones eternas que por lo menos a mí ya me dan mucha pereza. La realidad marca que PACHUCA es el nuevo campeón, luego de realizar una muy buena final en la ida y un mal encuentro en Monterrey, donde el incombustible Conejo Pérez se convirtió en héroe con su imponente actuación. Independientemente del mal desempeño en el último partido, donde los Tuzos a duras penas resistieron los embates de Rayados, el conjunto de la Bella Airosa es un digno campeón, no sólo porque hizo una excelente liguilla, sino porque fue un equipo regular a lo largo de todo el torneo. Felicidades para PACHUCA, que como dijimos semanas atrás, tiene en la coherencia organizacional la mayor de sus virtudes.
LA EXPULSIÓN
Cuando corría el minuto 73, ante una escapada de Dorlán Pabón (el mejor jugador de los regios en el Clausura), el experimentado Aquivaldo Mosquera derribó a su compatriota sabiendo que iba a suponer su expulsión, pero evitando una clarísima oportunidad de gol. El zaguero colombiano, en décimas de segundo y a más de 180 pulsaciones, entendió que era mejor para su equipo, como estaba el partido, sacrificarse y salir expulsado que verse obligados a convertir un gol para sobrevivir.
Al producirse la acción, inmediatamente se me vino a la cabeza la atajada de Luis Suárez para evitar el gol de Ghana en los cuartos de final del mundial de Sudáfrica. Parada, expulsión, penal errado por los africanos, y posterior definición desde los 12 pasos para que los charrúas accedieran a la siguiente fase. Mismo final feliz.
Sacrificios personales en aras del bien común, de eso se trata un equipo.
EL FINALISTA
Paradojas del futbol, Monterrey terminó sucumbiendo en el último partido por carecer el domingo de la mayor virtud que mostró a lo largo de todo el torneo: la contundencia. Rayados, en varios partidos del pasado Clausura tuvo una eficacia muy superior a su volumen de juego. En el primer tiempo del encuentro final jugaron de los mejores partidos en la era Mohamed. Durante los primeros 45 minutos nadie se acordó del Pato Sánchez que fue tan importante a lo largo de todo el campeonato. Monterrey fue muy superior: manejó bien la pelota, la recuperó rápidamente y generó muchas oportunidades, pero la caprichosa, que tantas veces había besado la red en el BBVA sin que la trataran tan bien, esta noche, la más importante, no quiso entrar. Felicidades por el buen torneo realizado.
