21 de noviembre
El Consejo Mundial de Boxeo solicita a los boxeadores que, un mes antes de un compromiso, realicen un pesaje para comprobar que están dentro de parámetros establecidos, que cumplen con los ordenamientos para presentarse en peso y así no fallarse a sí mismos, cumplir con ...
El Consejo Mundial de Boxeo solicita a los boxeadores que, un mes antes de un compromiso, realicen un pesaje para comprobar que están dentro de parámetros establecidos, que cumplen con los ordenamientos para presentarse en peso y así no fallarse a sí mismos, cumplir con responsabilidad a quienes promueven el combate y mostrar respeto por el rival en turno. Por supuesto, también con el público que se interese por ver o bien asistir a dicho compromiso.
Saúl Álvarez acaba de cumplir con ese prepesaje, poco a poco se mete al paso pactado para el combate que está en 155 libras o 70 kilos. Por ahora, está arriba unos cinco kilos aproximadamente, faltando un poco menos de un mes. Luego, tanto él como Cotto, tienen que repetir el procedimiento a falta de una semana para el pleito, hasta llegar al pesaje oficial un día antes del 21 de noviembre, cuando se encerrará en un cuadrilátero contra el boricua, que, por cierto, en palabras de su manejador Freddie Roach, está adquiriendo un acondicionamiento físico ejemplar para subirse contra El Canelo. Con respeto al entrenador, todos hablan de preparar celosamente a su pupilo y tener secretos para la victoria, en fin. Tanto el tapatío como el borinqueño son seguidos en sus prácticas por cientos de aficionados, unos en San Diego y otros en Los Ángeles, California.
Tiempo atrás nos enteramos de que un buen peleador mexicano recibirá, la noche del 21 de noviembre, la gran oportunidad de aspirar a un título mundial, en este caso, superpluma del CMB. Se trata de Francisco El Bandido Vargas. Ésa es la buena noticia, la mala es que le toca retar a Takashi Miura, un zurdo japonés que tiene en su palmarés varias victorias contra peleadores mexicanos, entre otros, Gamaliel Plátano Díaz, a quien destronó en abril de 2013, para después cumplir exitosamente con cuatro defensas de la faja de las 130 libras. Es una costumbre que los pugilistas del país del sol naciente defiendan sus cinturones en casa, de hecho, es difícil que salgan, como ahora lo muestra Miura al presentarse en Estados Unidos. Pienso que será entonces una buena oportunidad para Vargas, que contará con el apoyo del público mexicano en las tribunas del hotel Mandalay Bay, sede de la gala, allá en Las Vegas, Nevada.
Y, apenas hace unas cuantas horas, el CMB anunció que el ganador de la combinación Cotto-Álvarez deberá enfrentar, como campeón absoluto, al kazajo Gennady Golovkin, que ostenta el cetro interino. No hay duda, sea quien sea el ganador Cotto-Canelo, el público buscará, afanosamente, fecha y sede para verlo contra un joven que es calificado, por muchos medios, como un fenómeno del boxeo. Es, desde mi punto de vista, un poco apresurado el adjetivo, pero nadie podría dudar de la calidad del llamado GGG. Entonces, tanto para Cotto como para Saúl, el compromiso posterior representa, de igual manera, la obligación de someterse a rigurosos entrenamientos para solventar un evento de alta envergadura con un alto grado de explosividad.
Bien por la división de los medianos, que se muestra animada con la presencia de estos muy buenos representantes y, si Álvarez y Vargas salen con la mano en alto, la noche del 21 sería redonda para el boxeo mexicano…
