Mundillo especial…

Finalmente firmó Mayweather. Un poderoso personaje de Showtime y CBS puso quietos a muchos personajes que entorpecían la posibilidad de la pelea contra Pacquiao y, como por arte de magia, todo este gran negocio está caminando. No me quedo corto al decir gran negocio, ...

Finalmente firmó Mayweather. Un poderoso personaje de Showtime y CBS puso quietos a muchos personajes que entorpecían la posibilidad de la pelea contra Pacquiao y, como por arte de magia, todo este gran negocio está caminando.

No me quedo corto al decir gran negocio, basta tan sólo en observar cómo, al paso de las horas, luego de la mencionada confirmación, los costos, precios y todo lo comercializable de este asunto ha tomado proporciones dignas de un cuento de las mil y una noches. Imposible es para quien no está cerca aspirar a un boleto (al costo que sea) para asistir a esa función. Se arrebataron los famosos tickets entre los socios de los casinos-hoteles, las promotoras y las cadenas de televisión. Piensen ustedes lo que va a subir entonces el costo del famoso pago por evento por mencionar tan sólo un pequeño punto de todo este irrefrenable proceso de hacer dinero en ese mundillo especial que se mueve en Las Vegas, Nevada, y más si está

Mayweather presente.

Seguro es que uno y otro contendiente serán los mejores pagados en toda la historia del boxeo en todos los tiempos por una noche de trabajo. Mencionar cuánto van a depositar a sus cuentas bancarias resulta por demás ocioso. Sólo imagino lo que se van a meter las dos empresas, HBO y Showtime, luego de compartir derechos,  también las promotoras que viven el momento más dulce y soñador, pero…

Hay un riesgo grande y muy alto en todo este fenómeno. La forma en la que esta pelea se fue negando a efectuarse con el paso de los años creó una expectativa exagerada en todos sentidos en mi punto de vista. Como combate, insisto. Porque si al momento de desarrollar las acciones no responden a lo que millones quieren ver, entonces todo el proceso comercial alrededor de ese evento empujará de manera proporcional contra lo que llamo mundillo especial de Las Vegas y sus espectáculos boxísticos. Porque, además, esto involucra a muchas organizaciones serias y con responsabilidad.

Pero mientras llega ese momento, sigamos observando cómo se desenvuelven los procedimientos que habrán de llevarnos a un aprendizaje histórico de un enfrentamiento que, por desgracia, no se efectuó años atrás, cuando ambos tenían sus capacidades en su mejor nivel y algo más importante aún, cuando ambos tenían hambre de ser y luchaban al 100 por ciento de sus límites boxísticos, porque para la noche del 2 de mayo el boxeo profesional y sus millones de seguidores requieren que el filipino y el estadunidense, gane quien gane, dejen una muestra clara de seriedad y profesionalismo en beneficio de la credibilidad de un deporte que apasiona y arrebata, que mueve sentimientos y crea ídolos de verdad.

La parte comercial es algo que puede moverse para cualquier lado, a la cabeza de ello hay grupos de especialistas que saben encontrar las formas para que el consumidor quede satisfecho a pesar de los altos precios que tendrá este suceso, pero la parte deportiva sólo corresponde a dos. Simplemente a dos boxeadores que llevarán esa noche en sus puños la misión de escribir una página especial que será la carta de presentación del pugilismo para el mundo del presente y del futuro. Deseo que no se presente ninguna falla.

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