Urge renovación de ideas

Había la esperanza de que, con una metodología diferente, la Selección Mexicana obtuviera resultados diferentes y no fue así. Llegó a los octavos de final y perdió por sexta vez consecutiva, con excepción de Estados Unidos en 2002, siempre contra un candidato al ...

Había la esperanza de que, con una metodología diferente, la Selección Mexicana obtuviera resultados diferentes y no fue así. Llegó a los octavos de final y perdió por sexta vez consecutiva, con excepción de Estados Unidos en 2002, siempre contra un candidato al título como lo fueron Alemania, Argentina (dos veces), Holanda y ahora Brasil.

Queda demostrado que los partidos moleros no aportan deportivamente nada. Si los organizadores se empecinan en seguir montando espectáculos pobres, les toca a los aficionados del otro lado de la frontera manifestarse ausentándose de las gradas. Muchos echan la culpa al sistema de competencia y cupo de extranjeros, sin embargo, hay que destacar que los errores individuales siguen marcando diferencia y lo son desde 1962, cuando un contragolpe español liderado por Paco Gento terminó con un gol de último minuto de Joaquín Peiró. Con esa misma falta de técnica y concentración, Bobby Charlton anotó al Tricolor en 1966, Luigi Riva en 1970, Karl Heinz Rummenigge en 1978, Hristo Stoichkov en 1994, Maxi Rodríguez en 2006, Siphiwe Tshabalala y Gonzalo Higuaín en 2010, Wesley Sneider en 2014 y Neymar da Silva en 2018. Esos errores deben cargarse a los entrenadores de fuerzas básicas, que no sacan productos bien formados y más competitivos.

De una vez por todas deben separarse los títulos mundiales Sub 17 y Sub 23, que, lejos de ayudar, afectaron, ya que, como expusimos desde hace años, no tienen nada que ver con el desarrollo de la selección mayor. Puede haber continuidad, pero la generación cero del 2005 y dorada del 2012 se quedaron cortas con las necesidades del Tricolor en eliminatorias y torneos importantes como las Copas América, Confederaciones y Mundial. El tiempo nos dio la razón.

Juan Carlos Osorio lo intentó con una metodología difícil de comprender. Obtuvo un resultado extraordinario contra Alemania, pero, a final de cuentas, dirigió a la misma muestra que sus antecesores y no fue suficiente para cambiar la historia. La mayoría, jugadores exportados que terminan por iniciar los partidos en la banca y que están sobrevalorados.

Terminó el ciclo 2014-2018 y comenzará otro. Si no hay nuevas ideas, opiniones y planes de trabajo, los resultados se repetirán en 2022, pero ahora con la alta probabilidad de quedar eliminado en la fase de grupos, ya que, el saldo del tercero y cuarto partidos dentro de una copa del mundo ahora es de una victoria, cuatro empates y nueve derrotas. Las soluciones no nada más están entre los directivos, el análisis está en crisis porque no hay renovación de ideas que siguen al servicio de la familia del futbol, no del balón.

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