El Tri, fiel a las tendencias

Así como la Selección Mexicana tenía altas probabilidades de sumar siete puntos en la fase de grupos del Mundial 2018, ahora sus momios han bajado luego de quedar exhibida por Suecia, perder por primera vez una posición y cambiar el rival en los octavos de final ...

Así como la Selección Mexicana tenía altas probabilidades de sumar siete puntos en la fase de grupos del Mundial 2018, ahora sus momios han bajado luego de quedar exhibida por Suecia, perder por primera vez una posición y cambiar el rival en los octavos de final donde permanece estancado desde el campeonato de 1994.

En las más recientes seis ediciones, de 1994 a 2014, el equipo tricolor registró el 72% de productividad en el primer partido, 66.6% en el segundo y 33.3% en el tercero. Esa tendencia se mantuvo en Rusia 2018 al derrotar a Alemania en la primera jornada, República de Corea en la segunda y estaba previsto que empatara o perdiera en la tercera. Como lo hemos explicado anteriormente, México tiene que resolver el resultado del tercer partido antes de solucionar el cuarto y soñar con el quinto, en ese sentido y pese a no tener responsabilidad en ello, Juan Carlos Osorio tampoco pudo con esa curva negativa.

En los campeonatos de 1994 y 2002, ganó el grupo de la primera fase, ambos por delante de Italia,  y con esa etiqueta entró como favorito a los octavos de final, donde perdió ante rivales teóricamente con menor nivel, como Bulgaria y Estados Unidos, respectivamente. En 1998 y 2014, entró como segundo, detrás de Holanda y Brasil, cumpliendo con el pronóstico, por eso no se especuló mucho sobre el contrincante de la segunda fase, teniendo que jugar frente a Alemania y Holanda.

Empero, en 2006, 2010 y 2018, hubo opciones de ganar el grupo y encontrar un  rival menos poderoso o  tradicional para superar por fin la fase de octavos de final, en ningún caso logró la cúspide del sector y le tocaron rivales complicados. En 2006, llegó como cabeza de serie, pero fue incapaz de ganarle a Angola y sacarle puntos a Portugal, por eso, se fue a jugar contra Argentina, mientras que los lusitanos lo hicieron con los tulipanes. En 2010, la mesa estaba puesta, tras empatar con Sudáfrica y derrotar a Francia, se jugó el pase directo con Uruguay, que no le había ganado al tricolor un partido oficial desde 1952 y lo hizo el 26 de junio con un gol de Luis Suárez y error de marcación de Francisco Javier Rodríguez. En lugar de jugar contra la República de Corea, otra vez se encontró con uno de sus cocos, Argentina, que lo eliminó fácilmente.

Llegó el turno de 2018, donde se pronosticaba una eliminación prematura, todo lo contrario, el equipo cumplió sus curvas de rendimiento, tan fielmente que perdió el tercer encuentro y en lugar de clasificar en primero, lo hizo en segundo, y tendrá como rival a un candidato al título, Brasil. Las probabilidades dicen que será eliminado, pero también hay un porcentaje mínimo de clasificar, por tantas veces que ha llegado al cuarto partido.

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