Muchos ceros
No es muy común que en un mismo campeonato, dos equipos acumulen seis o más partidos consecutivos sin recibir gol en calidad de local. Pachuca mantiene inviolable su meta en siete presentaciones en el Estadio Hidalgo y el América lleva seis en el Azteca, por lo que los ...
No es muy común que en un mismo campeonato, dos equipos acumulen seis o más partidos consecutivos sin recibir gol en calidad de local. Pachuca mantiene inviolable su meta en siete presentaciones en el Estadio Hidalgo y el América lleva seis en el Azteca, por lo que los Tuzos están con 630 minutos más cerca de batir la marca en la historia de la liga que rebasa los setecientos.
Esas rachas destacadas nos hacen olvidar un poco la pobreza ofensiva de la mayoría de los competidores que entre todos suman 306 goles en 126 partidos, por lo que registran un promedio de 2.43 tantos por juego, el más bajo en los recientes cinco torneos. De hecho, el líder Xolos de Tijuana tiene 27 pepinos en 14 encuentros. Con ello, todos los equipos tienen una media de menos dos goles por cotejo.
El liderato de goleo es compartido por Avilés Hurtado, de los Xolos de Tijuana, y Nicolás Castillo, de los Pumas, ambos con ocho tantos, y solamente quedan tres encuentros para hacer una tercia, llegar a diez y no convertirse en el campeón de goleo más pobre de la historia.
Todas esas estadísticas demuestran que la regla 10/8 que benefició a los extranjeros no ha contribuido al incremento de emociones; al contrario, se está comprobando que abrir más las fronteras permitió la llegada de futbolistas de menor calidad que no están resolviendo los problemas de ausencia de éxitos en los casos de Cruz Azul y Pumas, o la salvación del Veracruz y el Morelia, a los que se ha sumado Chiapas.
La gran mayoría de los 18 equipos se ha ido en blanco en cuatro encuentros. El Querétaro tardó 433 minutos en anotar el primer gol en la campaña, el Puebla y los Tigres tuvieron una racha de tres juegos sin perforar la meta del contrario, mientras que el Veracruz registró la racha más prolongada de 512 minutos sin festejar, pero ese tiempo es amenazado por los 467 minutos del Pachuca que no logra una meta desde el 3 de marzo.
Hay que destacar el trabajo defensivo de los Tigres, que recibió de un contrario dos goles por última vez en la fecha tres y de los siguientes 11 contrincantes, cinco se fueron en cero y los seis restantes solamente lograron clavarle un rejón.
Se supone que, en las tres últimas jornadas debe incrementarse la cuota goleadora entre los desesperados por salvarse y los que se quieren meter de última hora a la fase final por el título.
Twitter: @R_SalazarTD
