El triunfo es para todos
La anarquía tiene un costo y a veces se traduce en pérdidas millonarias, como sucedió con la cancelación de los nueve juegos de la jornada 10 del torneo Clausura 2017. Las quejas del gremio arbitral se remiten hasta 1947, cuando, por primera vez, suspendieron los ...
La anarquía tiene un costo y a veces se traduce en pérdidas millonarias, como sucedió con la cancelación de los nueve juegos de la jornada 10 del torneo Clausura 2017. Las quejas del gremio arbitral se remiten hasta 1947, cuando, por primera vez, suspendieron los servicios de arbitraje a la Federación Mexicana de Futbol, por lo que el organismo, como en dos oportunidades posteriores, recurrió a otra Comisión de silbantes con estatus amateur para no suspender los juegos de la Primera División, como sí sucedió en mayo de 1979 y, por segunda vez, en este 2017.
No es la primera vez que la Asociación de Árbitros sale triunfante. En 1979 lograron la restitución de Javier Arriaga en la presidencia de la Comisión de Arbitraje, a principios de 2002 evitaron el sorteo en las designaciones, a principios de 2017 lograron la destitución de Edgardo Codesal en esa misma silla posteriormente; ahora, obligaron a la Comisión de Apelaciones a aplicar correctamente el Reglamento de Sanciones para aumentar el castigo hasta un año para dos jugadores que agredieron a dos de sus compañeros, Miguel Ángel Flores y Fernando Hernández.
Pablo César Aguilar y Enrique Triverio se convierten, así, en los jugadores 17 y 18 en ser sancionados un año por agredir a un árbitro en la historia de la liga. Cuarta vez que le sucede al América con los casos de José Rosas, en 1934; Walter Ormeño, en 1960, y Ramiro Navarro, en 1967, mientras que el Toluca lo padece por primera ocasión, justo en el año del centenario de su fundación.
Es obvio que comenzará una cacería de brujas en contra de los silbantes. Se les exigirá más, pero el desempeño no va a cambiar, porque ya mostraron todo el potencial y será muy difícil, casi imposible, que los demás actores en la cancha, jugadores y cuerpo técnico, modifiquen su comportamiento quejoso que denota falta de honestidad deportiva al pretender que el resultado dependa de una decisión arbitral, como ellos mismos lo declaran: “Nos echó a perder el trabajo de la semana”.
Eso sí, los futbolistas van a pensar dos veces antes de acercarse a un silbante, ya lo dijo el presidente de la federación, Decio de María, es necesario recobrar la cultura de respeto y que el mensaje de juego limpio que se da antes de iniciar la contienda, prevalezca durante los 90 minutos. Él mismo encabezó el Comité de Apelaciones que modificó el castigo, ojalá sea un punto de partida para aplicar el reglamento sin rigor, simplemente al pie de la letra y que nadie se sienta amedrentado para redactar una cédula o aplicar una sanción, no siendo necesaria una llamada de un directivo, como se presume.
