Un cuchillo para Julián
#PRIMERANETA. Corría el año 2017; en escena dos indisciplinados extranjeros, de incipiente carrera en el futbol mexicano. El primero se quejaba del injusto trato, de las medidas dispares. El otro, en silencio, se sentía a salvo, había librado el pellejo. Al primero no ...
#PRIMERANETA. Corría el año 2017; en escena dos indisciplinados extranjeros, de incipiente carrera en el futbol mexicano. El primero se quejaba del injusto trato, de las medidas dispares. El otro, en silencio, se sentía a salvo, había librado el pellejo. Al primero no le quedó más que despedirse públicamente en el aeropuerto capitalino, de una afición que apenas lo conocía. Aseguraba que nadie tenía pruebas de lo que decía el acusador, pero, al mismo tiempo aceptaba una bronca: dijo en la sala de salidas internacionales que se habían encontrado en la casa de uno de ellos, que habían discutido, y que después pelaron, que “pasó lo que pasó”. Que uno sacó un cuchillo y agredió; que los dos salieron lastimados; que uno terminó en el hospital, pero que los dos terminaron con heridas que requirieron atención médica. Que ambos se ofrecieron disculpas. Pero sólo uno fue despedido del club; el otro, no tardó en señalar, dijo que su club le había pedido discreción, pero que al mismo tiempo estaban manipulando “las cosas a su conveniencia y sólo estaban escuchando el lado de una versión”. Y probablemente el acusador tenía razón: en ese tipo de pleitos, el arreglo suele ser cortar de tajo y despachar a las dos partes… aquella vez no sucedió. El club informó su “desacuerdo con el comportamiento extra cancha de dos de sus jugadores”, informó también que después de investigar los hechos y comprobar que se había infringido el reglamento de la institución, había determinado que el jugador William Palacios fuera dado de baja de manera definitiva del plantel. Aparentemente, era una medida injusta, pero muy conveniente para el discurso y para el bolsillo: por un lado desterraban una parte de la indisciplina, pero se quedaban con quien ellos pensaban valdría la pena económicamente. No se equivocaron: de William Palacios nadie se acuerda, gasta sus días jugando para el Municipal Limeño, en El Salvador. El otro, el que nunca quisieron correr, es el fichaje bomba del Apertura 2023: Julián Andrés Quiñones Quiñones.
#SEGUNDANETA. Ahí la lleva el TRI en la Copa Oro. Ya le ganaron al número 76, y al 87 del ranking de la FIFA; hoy van contra Qatar, el 58; parece broma, pero es lo que hay.
#NETASEXTRAS. Que en paz, que muy en paz, descanse Hipólito Mora.
