¿Qué es de quién?

#PrimeraNETA Si no hubiera habido rapiña en las tiendas “cool”; si los vidrios que miraban el paso de su marcha se hubieran mantenido cristalinos, vivos; si no se hubieran violado, transgredido esfuerzos empresariales; y si no se hubieran grafiteado milenarias ...

#PrimeraNETA

Si no hubiera habido rapiña en las tiendas “cool”; si los vidrios que miraban el paso de su marcha se hubieran mantenido cristalinos, vivos; si no se hubieran violado, transgredido esfuerzos empresariales; y si no se hubieran grafiteado milenarias canteras, o sea si la marcha contra la gentrificación no hubiera degenerado en banderas palestinas y en “fuck you puto, go home” dedicado a Elon Musk, probablemente habría llamado la atención de más de alguno. Para bien, por supuesto. Pero así somos y como es arriba es abajo, como es adentro es afuera. Así es.

#SegundaNETA

Sucede en la Roma y sucede en #MOLELANDIA, ah, una palabra en el medio las une: desplazamiento. Quien tiene más poder, poder de todos los tipos: de dineros, de medios, de política y demás, suele imponer reglas, sus reglas. Por un lado, la gentrificación de la Roma sucede y convierte torterías de salsitas muy cotorras y picantes, en Airbnb de paredes melocotón y Artemide Tolomeo, es cierto; muy probablemente la Vulcanizadora Roma, la de Campeche 12, podrá verse convertida en el corto plazo en la nueva sucursal de The Coffee, y aunque la gentrificación es una realidad que nadie debiera ignorar, no se ve cercano el día en que alguien la logre erradicar. Por otro lado, ya podrían salir a las calles y zócalos de sus ciudades los miles de muchachitos que, hartos de pagarle piso al promotor en turno o al directivo de sus fuerzas básicas, no ven sino eclipsados sus ya rancios sueños de debut “en primera” con la llegada de los cartuchos quemados, o no tan quemados, de aquellos jugadores extranjeros que funcionan más y mejor a los intereses de los dueños del balón. Es eso, son intereses y dinero; es cierto que la gentrificación encarece la vida, que puede borrar ciertas memorias, y quitarle algo de picor a los adobos, como también es cierto que el Atlante, el azulgrana equipo de barrio que le daba identidad al pambol mexica, está más muerto que un clavo.

#NETASextras

Hubo incluso una señora de la tercera edad que, desconsolada, alzaba la voz porque “las salsas han bajado el picor”, y eso también es cierto, pero a muy pocos importa. Las canteras también perdieron su rubor, las porras, las pasiones, todo ha bajado de tono con el paso de los años. Todo lo bonito, todo lo que dejaba algo de huella en el alma. Hoy hay vacío de casi todo, a ver si Gilberto Mora nos ayuda a revivir el fuego, al menos el del pambol; de lo demás, que se encargue su dueño.

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