Menudo lobo
#PrimeraNETA En los juegos del hombre, ésos que narran historias inolvidables, crudas y reales, como aquella del niño ciego que, acompañado de su padre, festeja en el estadio el gol que sólo pudo escuchar; en aquellos juegos que narran lo que sucede más allá de las ...
#PrimeraNETA
En los juegos del hombre, ésos que narran historias inolvidables, crudas y reales, como aquella del niño ciego que, acompañado de su padre, festeja en el estadio el gol que sólo pudo escuchar; en aquellos juegos que narran lo que sucede más allá de las canchas, él ha triunfado, y su conquista ha sido rotunda, total. No admite regateos. Valiente y decidido para buscar un impensable reencuentro con las redes, pero de oídos sordos para escuchar ingratos pronósticos, pudo volver a casa, tomar entre sus brazos a su hija, cargarla y fundirse en un abrazo. Ahí ganó la batalla, el resto es aderezo, utilísimo sí, pero aderezo.
Apenas al año del accidente, las aerolíneas que cruzaban el Atlántico proyectaban en las pantallas de sus dreamliners el drama de Raúl Jiménez. El documental, de morbosos tintes, hacía énfasis en el “escalofriante crujido” que se escuchó a varios metros de donde sucedió. “El crujido” por aquí, “el crujido” por allá. No sólo logró salir de Tepeji del Río, destino Europa, para anidar en más de cien ocasiones, una grandísima gesta. Cuando en aquel camino le partieron el cráneo por la mitad y gran parte de la afición y prensa lo dábamos por retirado, Jiménez le dio la espalda al crujido, se levantó como Lázaro, y resucitó de entre los muertos.
Comentarios miserables, con toques de envidia y microdosis de razón, hablan de lo poco útiles que han sido los goles de El lobo de Tepeji, pero su triunfo es infinito, y esperanzadora su historia.
#SegundaNETA
Estaban embobados con Santos, hasta que descubrieron lo que había en Guadalajara, ergo, abandonaron a la afición lagunera. Tijuana es su vida y pasión, jamás voltearon a ver a la afición queretana. Irarragorri y Hank, dos amigos de mañas similares.
#NETASextras
Pero una cosa es su armadura a prueba de casi todo, y otra muy distinta es que se convierta en la esperanza de la selección mexicana. Ningún jugador con casi 34 años puede ser la esperanza de un equipo de futbol profesional; eso es cosa del llano.
