Mejor hablamos de El Payo
PrimeraNETA Hace algunos años, cuando se rondaba la jornada 16, la 17, el nervio arreciaba: los simuladores en los portales deportivos recibían, morbosos, a los aficionados de los peores equipos de la liga; pronto su equipo desaparecería por tiempo indefinido. Sólo ...
PrimeraNETA
Hace algunos años, cuando se rondaba la jornada 16, la 17, el nervio arreciaba: los simuladores en los portales deportivos recibían, morbosos, a los aficionados de los peores equipos de la liga; pronto su equipo desaparecería por tiempo indefinido. Sólo el trabajo serio y constante los regresaría a la hoy devaluadísima Primera División. Pero a los que mandan les faltó valor, los venció el camino fácil, y se olvidaron de su afición.
Mejor hablemos de alguien que es ejemplo: hablemos de El Payo.
#SegundaNETA
Por evidentes razones que algunos no alcanzan a entender, no se debe usar el cuadro ni la pluma para hablar del trabajo de un amigo. Puede ganar el cariño, puede suceder también que quien narre lo acontecido, en el ruedo o en la cancha, sea eclipsado por el afecto. Hoy voy a hablar de un amigo, dejando de un lado los adjetivos para su trabajo, porque podría haber distintas opiniones, pero enarbolaré el amor por su profesión, por una sencilla razón: porque está a prueba de balas, porque no tiene discusión, porque puede servir de ejemplo. Dos cornadas en menos de un mes; la primera, el 20 de marzo en el pene, de 10 centímetros y visualmente de escalofriantes recuerdos: Pozoblanco, Colmenar Viejo, Linares; la segunda, hace apenas una semana, en su reaparición, el 16 de abril: 15 centímetros, del escroto a la barriga, rozando la iliaca y la femoral. Le sobró valor, decidió caminar por la vereda complicada, puso por delante a lo más importante: la afición. Se levantó de la cama con los puntos frescos, decidió tomar el alta médica voluntaria, y ayer partió plaza en la Monumental de Aguascalientes… hoy lo hará en Tijuana. Terquedad convertida en pundonor, en compromiso… en amor.
#NETASextras
Que cada quien escoja su camino, pero que la obligación sea revisar todos y cada uno de ellos. Recorrer los menos pavimentados, al final, paga más y mejor, al menos eso cuentan los más experimentados.
