Los caminos de la vida
#PrimeraNeta Cada quien busca su camino y sus conveniencias, la huella que ha de dejar los corazones por conquistar su actuar y funcionar. ¿Se imaginan a un Miguel Herrera sin mayores escándalos en los lomos? ¿Qué pasaría hoy con Miguel, si nunca hubiera pateado en ...
#PrimeraNeta
Cada quien busca su camino y sus conveniencias, la huella que ha de dejar los corazones por conquistar su actuar y funcionar.
¿Se imaginan a un Miguel Herrera sin mayores escándalos en los lomos? ¿Qué pasaría hoy con Miguel, si nunca hubiera pateado en el suelo y siendo jugador, a aquel seguidor del León que lo “molestó” al terminar el partido? El Piojo es un experto en pegar y sobar, su gran problema es que después de sobar, vuelve a pegar y se marcha; como en la rueda de prensa después de que Holanda lo eliminara, con credenciales y justicia, en Brasil: “Su primer gol es un descuido nuestro, pero si el árbitro te va condicionando y después te inventa un penal, te vas del Mundial por circunstancias de arbitrajes tendenciosos”. ¿Qué tan largo hubiera sido su ciclo al frente de la Selección Nacional, si no hubiera tirado manotazos a Martinoli en aquel aeropuerto? ¿Por qué Miguel no encontró un adjetivo distinto a “puto” en aquella zona mixta, para referirse al árbitro justo en plena campaña para erradicar ese grito? ¿Qué sería hoy del Piojo, si no ostentara el récord de ser el entrenador más expulsado en la historia de la Liga MX?
#SegundaNeta
Si el colectivo, al pensar en Miguel, recordara el campeonato contra el Cruz Azul, a golpe de valor y tenacidad; su desbordada, genuina y tierna alegría para festejar el gol contra Croacia; sus Águilas a prueba de todo, y siempre listas para volver del más adverso marcador; en lugar de sus constantes faltas de respeto, Miguel Herrera sería sin dudarlo uno de los personajes más queridos en la historia del futbol mexicano, pero no: “Yo soy así, explosivo y caliente”, le declaró a Fox Sports, horas después de ser destituido de la Selección Nacional mexicana.
#NetasExtras
A Marc Crosas le parecieron “increíbles las rojas al Diente y a Miguel Herrera”. Se quejó del afán de protagonismo y la falta de criterio de Fernando Hernández. Triste futuro tiene una prensa que protege y mima al culpable, que pone frente al micrófono al “guapito” y al amigo, antes que al preparado.
